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Consuelo García del Cid Guerra

del blog de DUNKEL

 28 de noviembre de 2008

Cuento Sufi: Carod 2.0 Versión Final


Cuento Sufí : Carod 2.0 Versión Final

Durante una cena familiar en casa de Sigfrido se presento un nuevo e inesperado comensal a la mesa; Joseph-Lluis Carod, más conocido en Cambrils como “Irma la dulce”, por la temporada que estuvo ejerciendo la prostitución callejera en Pigalle, y como no pronuncia la “erre”, las compañeras lo bautizaron.. Kimilda la esposa de Sigfrido sentía un mal presagio. Al día siguiente el comensal volvió y se trajo a su hermano y así sucesivamente. Kilmilda se decidió a tenderle una trampa, y como había leído el artículo de Pilar Rahola .“Todo el mundo sabe que Joseph-Lluis Carod-Rovira es un hombre dotado de un amor estratosférico por sí mismo que es fácilmente domesticable con un buen cargo y una buena foto”, en la siguiente cena disfrazó a su criado negro Obote con faja y barretina y los sentó a la mesa.
Carod empezó a hablarle en catalán y Obote le respondió con fluidez y mejor vocabulario que Carod, además le dijo que había normalizado su nombre de pila y ahora se llamaba Meritxell Obote. Con cierta indiferencia el negro le contó que en su país centroafricano, el catalán era su segunda lengua, la primera era el Bantú, que eran una república independiente, antimonárquica que estaban buscando un presidente blanco catalán, para que les administrase todas sus riquezas de oro, uranio, diamantes y petróleo que el país poseía. Le contó sin dar importancia de las increíbles ventajas vitalicias que gozaría el nuevo presidente; coches presidenciales tuneados, dos aviones presidenciales, derecho de pernada sobre las niñas vírgenes de la tribu, poder situar a toda su familia en los diversos ministerios, y figurar en el papel moneda del país. El criado negro Meritxell Obote habló de todas estas ventajas en un perfecto catalán y con fría desgana, diciendo que el nuevo presidente debía renunciar al catalán y aprender Bantú en un periodo de prueba de seis meses.


A las dos horas Carod ya estaba en el aeropuerto con sus maletas y su pequeño séquito de incondicionales en vuelo directo al país centroafricano .Entre el grupo se encontraba Sisa que le leería el pregón galáctico de investidura presidencial. Joan Puigcercós se moriría de envidia.
Los Caballeros Batús de la Orden del Paráclito organizaron un impresionante despliegue para recibir al nuevo Presidente y a todo su séquito. Sólo llegar al Palacio Presidencial, Carod pidió ver a 20 doncellas vírgenes que quedaron horrorizadas con su bigote de morsa y se negaron a besarlo. Tardó 3minutos en afeitárselo y su hermano Apel-les 3minutos 25 segundos. Así pudieron besar los labios de las impúberes doncellas que bailaron para ellos, sentados sobre alfombras en el Jardín del Nectar, Carod y su sequito comieron , bebieron y bailaron hasta el amanecer. Por orden expresa suya se alzaron varios Castells de 9 con carga y descarga perfecta. En este momento Carod hizo un corte de mangas a los 124.000 € del sueldo de Vicepresidente de la Generalitat y se acomodó a su nueva situación.
A los pocos días empezaron los cambios, Carod reformó el ejercito he hizo matar a todas las cabras del país, prohibiendo que existiera ningún cuerpo de Legionarios que desfilaran con dicho animal. Se rodeó de un cuerpo de élite llamado Guardia Civil, que vistió con tricornio en homenaje a su padre picoleto. Se nombró a sí mismo Emperador y canciller de todas las Africas. Creó una nueva réplica del Club Bildenberg , llamado “La lumierè de Dieu”, y formado por los Presidentes; Idi Amin Dada, Jean Bedel Bocaza, Dr. Hastings Banda, Mobutu Sese Seko, Ségou Touré, Haile Selassie, Obiang Nguema , Capitain Sankara, y Omar Bongo pigmeo como Carod.
Carod se pasó los siguientes meses viajando por todo el mundo con sus dos aviones y su séquito, bajando las escaleras de su avión con uniforme de mariscal, cargado de medallas de oro y unos tacones de aguja de 20 cmts. En la cabeza se tocó con una corona de espinas para recordar a los que le habían criticado en Jerusalén que él hacia lo que quería. Contrató a un bufón de la corte de Toledo que le llamaba Don Pepeluis y él le tiraba tomates podridos y lo humillaba; -Yo me llamo Joseph Lluis, no me cambie el nombre imbecil!!!!.
Pasados los seis meses de prueba era incapaz de pronunciar ni una sola palabra en Bantú, y eso que les había dicho que era erudito filólogo y las lenguas no tenían ningún secreto para él. El grupo de viejos notables junto con el Marabú, le dio otros seis meses más para que aprendiera lo mínimo para el discurso de investidura. Después de una tercera oportunidad fracasada Carod y su familia fueron expulsados del país y tuvieron que huir en cayuco con otros inmigrantes. Sólo se pudo llevar una gallina y un par de medallas de hojalata con su retrato.
En medio del oleaje Carod rebuznaba sonoramente.


Disparate el resto....

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