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ESPAÑA

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Somos una nación, una razón, esa terrible condición.

Somos esa moneda de cambio impostora y aceptamos su

 estafa. El principio del fin. Las futuras auroras se visten

de violeta. En ese medio luto antaño llamado “alivio” y la

pena de una santa semana que ya nadie consiente.

Afortunada.Mente. El pescado es la espina y no tiene

vigilia. Muerde un tuétano feroz a dentellada viva los

huesos de los hombres. Agrede lenta.Mente, desconoce y

suplica. España…España el nombre que aseguró Cernuda.

La muerte del poeta y su letra agotada. España, desde

lejos, es una gran llanura por cabalgar a lomos de

jóvenes potrillos que no saben correr. Todavía su sangre.

 Aún el moco vivo de un cordón aplastado que no dejó a

su madre. Patria. España, España, España…las cornadas

del toro, el embuste oficial. Una nube de coitos,

sombrillas roedoras, discurso elemental. Mentiras

y patrañas. Pobreza tras riqueza. Riqueza engalanada por

 balas de fogueo. A tiros la pistola de plástico barato con

heridas sin muerte y baja laboral. Triunfa el trono

epiléptico de la vulgaridad. El mediocre se acerca con

aires de grandeza y lo grande se pierde en nuevos

cementerios. Sobre este siglo absurdo se nos viste el

domingo como si el tiempo fuera sólo un transcurso más.

Los ladrones recientes. Los grandes apropiados. El

cohecho y su liendre. Sus cómplices. Los truenos.

Ministerio del orden. Parábola incorrecta. Aquí insiste

 la nieve en otras primaveras.

 

 

“…y adiós mi España querida

Dentro de mi alma

Te llevo metida.

Y aunque soy un emigrante

Jamás en la vida

Yo podré olvidarte…”

Sábado, 11 de Septiembre de 2010 13:09 Consuelo García del Cid Guerra #. sin tema


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