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Consuelo García del Cid Guerra

LA SANTA NO SEDE

 

 

 

El Rey aparece con un ojo morado y tiritas en la nariz. Dice que se trata de un accidente doméstico sin importancia. Mientras, su –todavía- yerno (el guapo), lo tiene muy mal. Ayer, tras la victoria del Partido Popular, muchos nos preguntábamos cómo estaría hoy el metro con cinco millones de personas reincorporadas a su puesto de trabajo, pero Rajoy ha dicho que no prometieron milagros, aunque nos sacará de la crisis. Los bancos continúan reclamando deudas a todo españolito, cuando los primeros que las tienen son ellos. Pero el pez grande se come al chico, eso de toda la vida. Me hablaba hace tiempo un amigo de revueltas populares (ya las hay) y asaltos a supermercados (al tiempo).

El Honorable Mas anuncia recortes de salario para funcionarios.Subirán las pasas universitarias, el transporte público y el recibo del agua, mas un importe de copago por receta médica. En realidad, este nuevo Rey Arturo, lo que propone es la provocación de accidentes domésticos, que no va a ser menos que Juan Carlos, pero sin marcarse en público ni el primer pasito de la sardana.

En sí y en suma, España se ha convertido en un país semejante a todos aquellos de los que –no hace tanto- se emigraba, en busca de una vida mejor y –sobre todo- de asistentes sociales que apañen lo básico presentando papeles. Los de allá venían aquí, y ahora se largan, visto lo visto, porque esto no da para más. Asumir esta nueva pobreza es muy sencillo. Dentro de poco, las ocupaciones no serán sólo asunto de los okupas, sino de cualquier ciudadano otrora estructurado que lo ha perdido todo. Dar patadas a una puerta tiene su riesgo, pero al fin y al cabo, garantiza dormir bajo techo una temporadita. Se habla de resistencia, pero que resista su padre. Los mal calificados perroflautas parecerán jesuítas con el nuevo ejército que se formará en cuatro días, cargándose de cuajo todo lo establecido por un capital que continúa existiendo en las manos de siempre. Incluso la no violencia puede ser cuestionada si te dan una hostia con porra de polispán, blanca, aparatosa, inocente. Acabarán diciendo que se trata de las sagradas formas. Y es que la derecha unida siempre vence, y a las pruebas me remito. Los de la zurda somos todos gentuza, cobardicas de cuento, mercenarios, ateos, obsesionados con la histórica memoria y grandes fumadores de porros. La perica está en manos de pudientes, prestamistas, señores del blue moon.

“Se dejaba llevar por tí. No esperaba jamás, y no espera sin no es por tí. Azul, líneas en el mar, alcohol de quemar...”- Antonio Vega dixit. Le pese a quien le pese, no nos moverán.

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