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EL GLAMOUR

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No tengo hijas. Adoro a las niñas pequeñas, en su edad inocente. Me divierto jugando con ellas y tengo una paciencia infinita. Invento historias, cuentos, dibujo con ellas, fantaseo … son divinas. Me gusta ser “tía” sin tener sobrinas de sangre. Yo decido la sangre con la que me mezclo, y las hijas de mis amigas son un manantial de alegría que me alegran la vida. Mis dos hijos son varones, por lo que los juegos siempre fueron distintos. Acostumbro a repetir algunas frases tontas como latiguillo, de esas que todas tenemos. “Antes muerta que sencilla”, “Una mujer sin ojeras no es de fiar”, y, sobre todo : “El glamour es lo último que se pierde”. De esta última frase viene la historia. Una tarde, con tres niñas de seis a cuatro años, en casa de unos amigos, estábamos ordenando la habitación de jugar, hecha un desastre. Ellas no tenían ganas de hacerlo y entonces yo me improvisé una canción tipo Mary Poppins pero a mi rollo. Mientras la cantábamos, dije : “Chicas, hay que poner esto en orden, porque el glamour es lo último que se pierde”. Las tres me miraron y preguntaron : “ Y qué es el glamour??”.

Ahí me mataron. Cómo se lo iba yo a explicar a tres niñas de menos de diez años? No sabía. Lo arreglé como pude, y más o menos, dije : El glamour es la elegancia, la forma de estar. Cuando veais por la calle a una mujer vestida de negro, por ejemplo, que camina derecha, con la falda planchada, las medias sin carreras, tacones altos, perfumada y con un bolso del mismo color, eso es el glamour”. No pensé la trascendencia que podían llegar a tener semejantes palabras. Creí que lo olvidarían dos minutos después, pero no.

Al día siguiente me llamaron sus madres, mis amigas. De mí nada les extraña ya, pero reconozco que el hecho me hizo reír tanto que casi me ahogo.

“Las niñas van por la calle, mirando a derecha e izquierda. Cuando ven una mujer vestida de negro se ponen a gritar como locas : EL GLAMOUR ¡¡¡ EL GLAMOUR ¡¡, las señalan con el dedo, no hay quien las pare, se ponen frente a la pobre mujer, que no entiende nada, y le espetan : TIENES GLAMOUR ¡¡¡¡. No dejan de recibir besos, caricias y caramelos, se lo han dicho a la viejita que vende castañas y les ha regalado un cucurucho entero, Consuelo, el psicólogo de las niñas lo vas a pagar tú porque no hablan de otra cosa, quieren salir a la calle todo el tiempo porque han descubierto que  encontrar eso que se creen que es el glamour supone un chollo tremendo puesto que no dejan de recibir regalos. Yo te mato, Consuelo, o mejor te las mando a casa y arreglas esto como mejor veas, porque lo que más me jode, querida, es que las tres me dicen que yo no tengo glamour, y por ahí sí que no paso”.

Jueves, 08 de Enero de 2009 12:49 Consuelo García del Cid Guerra #. sin tema


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