DON JUAN



Qué miedo. Los años han pasado sobre todas las calles donde te ví correr. Ahora nada más que los tacones, cercanos al trabajo, y un traje de chaqueta casi clásico cubre todas las formas que tuvimos. Me presento de nuevo como aquella emboscada, diez minutos de bosque que ignoraron consignas. Barrio gótico y plazas, pancarta indefinida, protesta inigualable. Ojos de juventud que brillaban al tacto de cualquier injusticia, por todo compañeros contra los picoletos, arriba la montaña, sótanos conspirados, contra dios y sus santos, contra un sistema arcaico sobre el dolor ajeno. Piquetes, grupo amado, promesas en la sombra bajo la luz del día. Escuchaba tu nombre escrito a maquina en manos del puñal fichado alrededor de un tacto ya perdido entre la lija y sueño nada reparador.
Qué cosas transcurrieron, qué extrañas cobardías, redadas enredados por tantas amnistías. El poder es un galgo que vuela hacia delante sin valorar sus alas hibridas y artesanas. Paz, amor y las flores. Sobre la libertad documentados, un carnet de promesas, comunes los soldados, la fe que no escribimos, la octavilla del cargo. Era fácil ser pobre, pretender de la aurora mucho más que su luz. Grabados y candentes con marcas misteriosas, éramos la protesta, la verdad de lo autentico, la pesadilla hermosa, la canción de Lluis Llach. Mecheros por las noches. Miles de campamentos y la costosa cima del Puigmal. Refugios por la nieve, las guitarras, los trenes en su estación final más allá de las diez.
Yo te recuerdo, sabes? Te veo como un águila imberbe y a mí por florecer. En los Encantes hubo un almacén de clavos, marcos semi dorados, perlas falsas y un pez. Fuera del agua, muerto, con paso de tortuga para seguirte siempre. Nunca tuviste corbata, tampoco yo automóvil. Subastaron el mundo con suma rapidez. El nombre de un mandato cambiaba de apellido. España fué un gran pazo, intemperie sin techo, la caza de conejos, las multas por pensar, bocadillos de frankfurt, absenta y cafés largos.
De una vez los menores escondimos cuadernos, sobres blancos, bolígrafos, las plumas mas baratas, las palmas del sereno, la luz artificial.
Un bar que aun existe tiene las mismas láminas. Entre grasa y esputos rasgábamos la sed. No importaba el domingo, ni el martes o los jueves. No contaba aquel luto que llevamos por él.
Qué extravagante pánico me inunda cuando digo tu nombre. Nunca te volví a ver. Dijeron que tu hermano murió víctima de su razón de ser.

La caída es siempre infinitamente mas dura cuando se ha tocado el perfil del cielo con las manos, queriendo y pudiendo, aprovechando una ocasión perfecta para llegar a ser conocido y reconocido. La fama y el dinero fácil se asemejan al maquillaje, en esas salas donde una profesional del brochazo atina con los colores mezclando la tez real con polvos compactos de todo tipo dando color a los pálidos y corrigiendo ojeras que ocultan los excesos. Acostumbran a eliminar el brillo de la nariz, efecto natural que se considera feo, incluso ordinario. Nunca he entendido el por que. Se aplica brillo a los labios, masculinos o femeninos, dando cientos de toques rápidos con la esponjita individual que termina en la basura. Nadie se ha parado a pensar que ese bártulo poco importante en apariencia ha robado la realidad de un rostro, lo ha borrado para ser expuesto al público por unas horas de gloria.
De esa gloria hablo ahora, procedente de un aplauso cautivador producto de la capacidad, el poder jaleador, ingenio y golpes de humor, amor, cinismo, escándalo, pudor , conocimiento y provocación. La mesa esta servida. A partir de una tertulia sobre cualquier tema actual –no importa demasiado- pisando las palabras, alzando la voz con puñetazo incluido. Nos gusta más que la fiesta, asistimos, expectantes, a una función que siempre va más allá de la media tarde y concluye de noche, franja horaria donde acostumbran a suceder las cosas interesantes.
Anoche vi a Coto Matamoros, recién salido de la cárcel. Acudió a un programa de Antena3. Mucho más delgado. Serio. Sus labios forman una línea fina que se ha comido el grosor de la ilusión. Sentí que intentaba por todos los medios hacerse comprender desde el mismo medio en que se hizo famoso. Recibió una cornada tras otra en manos de algunos-as periodistas llamados “de investigación”, desesperados por dignificar una profesión que ya solo se encuentra en los puestos de despojos, sangre y arena. Toreros huelebraguetas que no aceptan metáforas ni citas literarias. No les interesa lo mas mínimo porque van a por el máximo peso pesado, kilos que casquería, miserias sin perdón, cicatrices ajenas como vocación y preguntas hirientes que pueden soldar para los restos verdaderos collares de impertinencias, improperios y envidias muy poco sanas. Lanzan al ruedo de los focos ese circo romano e inhumano, es pura lucha libre, boxeo feo en manos de algunos hombres y mujeres sin piedad. Tal vez esperaban una disculpa, de todas la mas absurda : “Perdón por no haberme matado”. Habría sido un funeral sentido, casi deseado. Puede que este hombre, como todos los hombres, haya hecho muchas cosas mal. Puede que en su intensa biografía quepa ya todo lo imposible. Tiene unas manos enormes y sus dedos son tan delgados como sus labios. Pero la cabeza y el corazón , que es lo importante, esta todavía por encima de muchos. Anoche me descubrió a David Cooper y su “Muerte de la familia”. Leopoldo Maria Panero dice en “El Desencanto” que “la familia es ese extraño espacio dramático donde empieza la guerra mas inútil y sangrienta: La guerra por ser yo, por lo que haría falta que el otro no existiera”.
Muchos se sorprenden de que escriba tanto sobre Coto Matamoros. De que le defienda y le ensalce ahora, justo ahora, cuando no hay “Crónicas Marcianas” y ya no es el personaje mediático por excelencia. Los mismos que le aplaudieron durante años y le reían todas las gracias ahora le fusilan por una forma de ser y de pensar, que es la misma de siempre. Ahora las “crónicas” son mías.
Coto es una buena persona y un gran amante de la justicia. Con el se ha cometido una inmensa injusticia. Ha pagado por ser quien es el más caro de los peajes. Quieren su desguace a toda costa. Lo querían incluso por encima del cadáver que en su momento puso en bandeja : Un suicidio anunciado con mas dolor que condena.
Anoche, insisto, me descubrió a David Cooper. Durante la emisión del programa, su hija mayor entro por teléfono para comunicarle que va a ser abuelo. “ Antes de que nos veamos, tienes que leer “La muerte de la familia”, le dijo. Nadie quiso entenderle. Yo si. He encontrado un magnifico poema de David Cooper que pertenece a ese libro. Probablemente esto y solo esto es lo que Coto quiso decir:
ROPAS NEGRAS
¿Por qué estoy de duelo, vestido de negro?
Duelo por las familias que tuve
por la locura que no tuve nunca
y ahora me permito
por la pérdida del amor en el mundo
por los destinos respectivos de mis padres
por el más pleno amor que conocí
y he destruido.
Pero por sobre todo estoy de duelo por
mi propia muerte
precisamente la misma muerte que vivo tenazmente.
Y estoy de duelo por la muerte del
amor en el mundo.
Y por la no-distinción entre la muerte y el amor
estoy de duelo por la no-distinción pero también
por el exceso de distinciones
estoy de duelo por mi propia incapacidad de
abrirme paso a través de todas las diferenciaciones del mundo
y hacer así del cosmos una sola actividad
estoy de duelo por la distancia aparente
de las estrellas y las galaxias porque no puedo encontrarlas
reunidas en un lugar que es mi corazón
que es el corazón del mundo.
Estoy de duelo porque los años luz que hay entre
nosotros y Andrómeda son un mito
en que la gente cree. Andrómeda está en nosotros y nosotros en ella.
Estoy de duelo por la escasez de una violencia
auténtica que nos libere asesinando
a la muerte, una violencia que amorosamente instale una bomba en
el corazón de la muerte.
Pero por encima de todo estoy de duelo por mi
propia muerte.
Aunque quizá sea esa otra mentira.
Quizá yo esté sólo de duelo.
Quizá yo solo esté.
Quizá yo pueda ser un ser que puede ser.
Pero quizás es sólo que estoy de duelo.
David Cooper
(De La muerte de la familia, 1971)
He recibido hoy este correo de una vieja amiga:
“…No es coña, al subir las escaleras del metro en la Pl. Urquinaona (iba yo sola) note un roce raro en el bolsillo de la chaqueta, me fijé en los que me rodeaban a la vez que metí la mano en el bolsillo y comprobé que me faltaba el móvil, sospechaba de cuatro personas: dos chicos que iban a mi lado, una mujer que iba detrás y me adelantó y otro hombre que hablaba a gritos con ella, en un idioma que sonaba a europeo del Este.
Como tomaban calle Junqueras abajo (igual que yo), decidí seguirlos, entonces los cuatro se juntaron y charlaron amigablemente, por lo que deduje que iban juntos.
Yo buscaba un coche patrulla, guardia, mosso, policía...no vi a nadie, pero como siguieron camino por Vía Layetana , seguí detrás con la esperanza de que al pasar frente a Jefatura Superior de Policía, aunque íbamos por la otra acera, hubieran varios y pudieran ayudarme.
Un poco antes, el más mayor se despistó por una calle hacia el Palau de la Música, pero como yo sospechaba que mi móvil lo llevaba la tía, pasé de él.
Al llegar a la altura de Jefatura sólo estaba el policía de puerta, que yo sé que no puede abandonarla bajo ningún concepto, por si en la garita había alguno más grité "POLICIA, ESTOS TRES ME ACABAN DE QUITAR EL MÓVIL EN EL METRO, ALGUIEN ME PUEDE AYUDAR?" pero me dijo que estaba solo.
Al oírme, los tres se pararon pero luego, mientras le gritaba eso al policía, siguieron caminando y doblaron la esquina, así que corrí para no perderlos de vista y al girar yo, la tiparraca había desaparecido y solo quedaban los dos más jóvenes, así que les cogí del brazo y les grité "DONDE ESTÁ MI MOVIL",se hicieron los longuis y me enseñaron unos móviles que por supuesto no eran, así que me los llevé a Jefatura Superior de Policía y desde allí llamé a los Mossos que vinieron y como llevaban una cámara japonesa y un móvil inglés que no podían justificar su procedencia, se los llevaron detenidos.”
En primer lugar, hay que tener en cuenta que mi amiga ha sido Guardia Urbana durante muchos años y actualmente pertenece al cuerpo de bomberos.
Lo más sorprendente es que en Jefatura solo estuviera un policía en la puerta a modo de florero uniformado, puesto que no hizo nada porque “estaba solo”.
Desconocía yo eso de que no pueden abandonar la puerta bajo ningún concepto aunque el “concepto” sea un delito pillado in fraganti y con la victima pidiendo ayuda a gritos. Si es un delito de sangre ¿ tampoco se pueden mover?. O será que los “despistes” voluntarios o involuntarios que tienen lugar en las calles cercanas al Palau de la Música no cuentan? .
Lo digo por Millet y Jordi Pujol, claro. Al fin y al cabo, un móvil no es mas que un móvil, y si te lo roban, pues te jodes y santas pascuas, porque si el policía esta solo, no se puede mover. Por cierto, mi amiga se los pudo llevar a Jefatura porque es un pedazo de mujer entrenada para reducir a quien sea.

Y ya puestos, resulta que una trabajadora de Mercadona me contó con que desfachatez se mangan todo tipo de cosas. Una señora mayor se dedica a robar las bolsas de lechuga troceada con el sistema siguiente: Se coloca una bolsa bajo cada sobaco (o si lo prefieren “axila”), da un golpe seco a la par como si tuviera alas tipo compresita y así las bolsitas revientan bajo sus pelillos quedando completamente planas. La señora en cuestión tiene muy buen aspecto y lleva toda la vida robando. No se compra ni la ropa. Durante el invierno, los bolsillos de su abrigo están rasgados y va cargando en el interior del forro todo lo que puede. Además lleva unas tijeritas con las que recorta primorosamente las alarmas para que no piten las barras controladoras al salir. También acostumbra a llevar papel de plata con el que envuelve las cajas de cosméticos, un truco al parecer conocido entre todos los manguis, que impide el reconocimiento de los códigos de barras. La pillaron una vez por las cámaras de vigilancia, se puso como una fiera e insistía en que se había “despistado”.

Paola Aizpun es un personaje de ficción que apareció en el camino con forma de mujer. Alguien a quien nunca habría dirigido la palabra personalmente y con quien no malgastaría ni siquiera un café corto. Tampoco le diría nada más allá de los buenos días o las buenas tardes en el caso de coincidir con ella en un ascensor. Y si, por azar, me la cruzara por la calle, sin duda cambiaría de acera. Paola Aizpun no existe pero conseguiré que ponga la piel de gallina. Causará cierta lástima, provocará desconcierto, algún tipo de risa e incluso rabia extendida a lo largo de unas páginas en las que su forma de ser se hará de barro, moldeable, sucia, engañadora, ruín, estafadora, patética y desleal. Paola Aizpun será vulgar por encima de todo. Un producto de los tiempos convertido en protagonista secundaria. Tendrá la piel de harina y una palidez bien merecida. Vestirá con torpeza y ha de ser la maestra de maniobras arteras, producto de su gran confusión existencial. No tendrá sentimiento excepto para sí misma. Buscará la razón de una soledad merecida, se perderá las lunas, las noches y los días .No habrá historia de amor, y atemporal incluso, se ha de creer amiga del último suceso. Y puesto que no existe, jamás será recuerdo. No se entiende, desprecia. Sabe de presas fáciles , habla de mas, pretende, insiste, copia las actitudes. Parece, en ocasiones, una muñeca recortable sin sexo explícito a quien se le coloca vestidos imposibles, colores infernales, sombreros sin tiempo, lanas con borra vieja, sombra de ojos triste. De su boca aparecen olores pestilentes. Su aliento oceno ofende. Su halitosis es drástica. Salpica sin piedad, no sabe cuándo llueve, le dá igual este otoño, no se broncea al sol, desconoce el planeta, es amoral, estúpida, incorrecta. Sin encanto posible. Busca allá donde el vago despide la estrategia. Firma con letra blanda. Promete decadencia. Su posición fetal retrata ese lamento cotidiano de última hora, poco más de las tres. Come vísceras crudas. Bebe líquido amniótico. Se ordeña el cerebelo buscando un rascacielos que una vez tuvo a ratos con fuente de cristal. Paola Aizpun no es nadie.
Le va grande esta vida y tiene el tronco estrecho. Se peina porque sí, como rasca sus brazos producto de los nervios. No es rotunda, ni gótica, ni elegante, ni buena. Imita los desórdenes que creyó de pequeña. Le gusta su período es de armas tomar.Tiene un bolso cuadrado. La piel es de becerro. También una serpiente como saco de huesos.
Se cambia de postura cuando la espalda dobla esa forma ovalada de sillón. No celebra otra cosa que su propio esperpento. Repite las palabras para hacerse creer. Es un cromo pegado con chicle a su plumier, una saliva innoble, una vaga ilusión , ese tapete blanco de ganchillo imposible, el hueco de la luz, su propia esquela incluso, áspera, amarga, cáscara de naranja colocada en el muslo. Paola Aizpun no existe.
Tiene arañas encima, gusanos retorcidos, un rosario sin cuentas y atrás, casi a lo lejos, se creerá que ha vivido, que la suya es la historia del quehacer, la redonda victoria, corro de la patata, fábula repetida, líneas de enciclopedia.
Nunca la conocí. Un brote natural de moho, verde como esa hierba que quisimos pisar. Y a puntapiés, un día, zancadilla traidora, el embrión de su monstruo apareció. Sin más.
El valor de lo real tiende al olvido como si no hubiésemos vivido nunca de otras formas, y al parecer, lo actual se considera lo normal, resignándonos sin mas en busca de nada, sin camino ni formas. Manifestarse es algo inconcebible, demasiado cansado, y la provocación se ha convertido en nimiedades adoptadas. Falta de intereses personales cuando se acaba el dinero, un ocio forzado que se asume con excesiva facilidad, y el concepto de felicidad se pierde como se ha perdido la pasión. Falta de lectura, ausencia cultural, patrimonio sin bienes, proyectos que jamás han sido fuera de los negocios. No hay ilusiones. Los “problemas”, mas allá del malvivir, tienen un sentido central que gira en torno a las necesidades materiales. El gesto se pierde con la naturalidad y el desgaste de la ropa vieja que ya no es posible renovar por temporadas, porque el tiempo no existe fuera del capital, porque no hay lucha ni protesta, y porque los jóvenes no quieren el bendito tesoro que siempre –se supuso- era su condición. Ayer, una persona que adivino importante, me mostraba a través de su teléfono móvil una magistral pieza de piano que tocaba su hija de trece años. Menudo portento de criatura. Había olvidado lo que es el talento en manos de un adolescente. Esa niña, sin duda conoce la disciplina musical, acaricia las teclas, estudia, insiste y muestra la belleza de su mente conduciendo con dos manos la reproducción de obras maestras cuya historia seguramente conoce mientras aprende más y mas. El saber si que ocupa lugar, lo hace en el hueco intangible del valor y la memoria.
El hombre se deja doblegar y poseer por el miedo. Una generación de Vanessas, Jonatanes y demás nombres que no eran comunes, se ha convertido en lo mas vulgar y adocenado que ha parido madre (entre las que me incluyo). La prisa por llegar, idiomas que no son nuestros y se han hecho fundamentales para acceder a cualquier puesto de trabajo en el que muchas veces ni se habla, la invasión del marketing, dios por excelencia y sin excedencia, necesidades que no lo son, ineptos que podrían ser aptos bajo el derecho elemental a existir, falta de educación, demasiadas religiones con novedad prometedora invertebrada, paraísos por necesidad.
Esa falta de amor probablemente provocada por el puro desconocimiento del honor, la indiferencia hacia el prójimo, el orgullo individual como propiedad visceral tiene presencia en la sangre y en cualquier momento podría verse reflejado en un análisis químico. Se que resulta biológicamente imposible pero ya no es impensable. No me lo creo todo pero si una gran parte de este océano sumiso. No solo la droga mata. Mataremos los sueños y la imaginación mientras se siga insistiendo en que el vendedor es artista y el diseñador genio al tiempo que nos venden y compramos la moto más cara. Ya no somos más que un margen de beneficio y estadística popular. No se sienten ni se levantan las alarmas . El tiempo se mata. Y no siquiera seremos unos cadáveres bonitos.
"Por el pájaro enjaulado.
Por el pez en la pecera.
Por mi amigo, que está preso
porque ha dicho lo que piensa.
Por las flores arrancadas.
Por la hierba pisoteada.
Por los árboles podados.
Por los cuerpos torturados
yo te nombro, Libertad.
Por los dientes apretados.
Por la rabia contenida.
Por el nudo en la garganta.
Por las bocas que no cantan.
Por el beso clandestino.
Por el verso censurado.
Por el joven exilado.
Por los nombres prohibidos
yo te nombro, Libertad.
Te nombro, en nombre de todos,
por tu nombre verdadero.
Te nombro y cuando oscurece,
cuando nadie me ve,
escribo tu nombre
en las paredes de mi ciudad.
Escribo tu nombre
en las paredes de mi ciudad.
Tu nombre verdadero,
tu nombre y otros nombres
que no nombro por temor.
Por la idea perseguida.
Por los golpes recibidos.
Por aquel que no resiste.
Por aquellos que se esconden.
Por el miedo que te tienen.
Por tus pasos que vigilan.
Por la forma en que te atacan.
Por los hijos que te matan
yo te nombro, Libertad.
Por las tierras invadidas.
Por los pueblos conquistados.
Por la gente sometida.
Por los hombres explotados.
Por los muertos en la hoguera.
Por el justo ajusticiado.
Por el héroe asesinado.
Por los fuegos apagados
yo te nombro, Libertad.
Te nombro, en nombre de todos,
por tu nombre verdadero.
Te nombro y cuando oscurece,
cuando nadie me ve,
escribo tu nombre
en las paredes de mi ciudad.
Escribo tu nombre
en las paredes de mi ciudad.
Tu nombre verdadero,
tu nombre y otros nombres
que no nombro por temor.
Yo te nombro,
Libertad."
Paul Eluard.
"Libertad no conozco sino la libertad de estar preso en alguien
cuyo nombre no puedo oír sin escalofrío;
alguien por quien me olvido de esta existencia mezquina
por quien el día y la noche son para mí lo que quiera,
y mi cuerpo y espíritu flotan en su cuerpo y espíritu
como leños perdidos que el mar anega o levanta
libremente, con la libertad del amor,
la única libertad que me exalta,
la única libertad por que muero. "
Luis Cernuda

Es la bella bestia, ese animal urbanita con aspecto de gángster bueno, dispuesto a defender la justa honra de todos los ajenos, generoso, leal y provocador.
Su desierta cabeza es la bola de un mundo que incomoda, asusta y ofende con la fuerza de la verdad. Sincero hasta lo impúdico. Imponente y expuesto. Es ya el rey de la cárcel, héroe, casi mito. Aranjuez tiene un nuevo concierto sin batuta dirigido a dedo por Coto Matamoros. Cumpliendo sus cuentas pendientes con la justicia, probablemente haya conseguido levantar la moral. Se dice que le han pillado un teléfono móvil con el que negociaba su próxima entrevista en "Dónde estás, corazón?", espero que por un pastonazo que valga la pena ; una pena de tres meses entre rejas.
Es lo que de él se espera: Un espectáculo monumental en manos de este maestro canalla que nos concederá -y nunca mejor dicho- audiencia. Sale en libertad el próximo diecisiete de noviembre, y será una gran libertad la suya, de bombo y con platillos, como las bodas reales y sin nada que envidiar al más noble de los natalicios.
Me parece un gran tipo. Inteligente, sensible, culto y rompedor. Carga con mucho cuerpo y demasiada historia. Desplaza un huracán de verborrea que atrapa al más pintado. No se corta. Amenaza de forma casi literal-Mente literaria con tirar de la manta escu-l-piendo sapos y culebras.
Le hemos visto reír, vociferar, discutir y cantar. Se reconoce enfermo con voluntad de cambio. Su intimidad es una reserva poderosa. Ese timbre contundente hecho a voces en grito produce escalofríos al hablar de su hija, fuera ya de cuestiones generales o juicios familiares. Puede que haya hecho daño y pasado facturas, conoce ese pulso del ajunte de cuentas, ha ganado y perdido en sus conquistas.
No buscó y fué encontrado por el sabio Sardá. Un marciano nocturno, nunca un marciano más. Su nombre era el aplauso y la palma gitana. Innato vividor sin antes ni después. Resumir tu sumario resultaría inútil. Bienvenido de nuevo para cuando regreses. Que la luz se haga tuya para todos los tiempos. Te seguirán. Lo sé.

…Decíamos ayer, presidiendo un año que no acaba del todo. La evolución depende de su revolución constante. Esta sombra cobarde se presenta confusa y por la espalda.
Los que saben son viejos. Los ignorados, mas.
La poesía muere en brazos de otro tiempo. Vuelven los uniformes y el himno nacional. Fueron padres severos dictando malos hijos.
Ayunos y bandera, triciclos con tirantes, tocadiscos en casa por un baile agarrado casi sin respirar. Piratas del pecado con el lomo partido. Artrosis. Sobrecarga. El frío vendaval. Adiós, amor –decíamos-. Adiós, hasta mañana-
La ciudad alterada en turbios altos mandos. Se nos comen las nubes, el polvo, los escudos arcaicos del peor mal nacido.
Es un manto de pólvora cada tarde en su sitio. Se reproducen solos. Cejijuntos, sobrados, poderosos tubérculos humanos.
La calle era un asalto. Te buscaba detrás de todos los semáforos, me ate a tu cinturón, ahogaste mi bufanda mientras un grito exacto de terror en los labios nos dispersaba a gatas, como perros o gatos, huyendo del ciclón, los hombres malos, ladrones del violeta, las lilas, el morado.
Les tuve tanto miedo. Nos golpearon tanto.
Me acuerdo de la plaza donde absolutamente todo lo juramos. De las cien mil consignas, la flecha decidida que atravesaba un árbol frente a la mercería. Una parroquia gris donde esconderos. Tu pulsera en mi cuello a modo de rosario. Acusándonos, tristes, sin razones de estado. Robamos los cristales, nos fumamos el humo en la capa caída.
Abrazamos el llanto de una sangre vistosa que atizaba mi escándalo, y al final de tu mano me cosía al anillo de un corazón metálico.
No dormíamos nunca por la alerta, el chivato de otros conservaba algún dato, quizás al fondo de un cine o en el bar. que aun luce nombre de asunto extraño. Los cascos reciclados, las últimas monedas, el tabaco por piezas y una manzana roja con caramelo y palo.
Nuestra ciudad enorme. El secreto de un cuarto con palabras mayores. El juzgado de guardia. Las fiestas de guardar. No quiero ser formal, te repetía. Me escapare contigo cuando cambien las cosas. Quieren cortarme el pelo –asegurabas- , quieren que me lo corte para ser uno mas. Antes de que suceda me escapare contigo. Marcharemos muy lejos. No nos encontraran.
El invierno de un sábado rabioso dando paso a los puños se inundo de insumisos. Octavillas sembradas, bombas de luz, hogueras, pasamontañas, piedras, adoquines, palabras.
Las personas corrían como dioses y hadas por encima del tiempo. Por encima de todo, ajustando los hechos. Guardo aun la peonza que giro sin regreso. Es todo lo que tengo –me decías-, por eso te lo doy.
Corría calle abajo mucho más que un ejército. Las porras del diablo en busca de unos huesos por solidificar. Flanco débil rendido, nosotros descompuestos.
Una garra prendida pisando los talones. Más aprisa, gritabas. Corre tu, yo no puedo. Tumbados al compás de los botes de humo, silbaban las botellas y unas balas de goma.
Te sangraba la ceja. Me arrancaron el pelo.
Y esposados los dos como lagartos secos, nos dio un revés el aire antes de entrar al tedio tocando fondo y miedo.
Te mire. Me mirabas. Y dijiste: “Te quiero”.
http://www.youtube.com/watch?v=wS48Cm1YE2M
Se dice “haz de tripas corazón”, pero el corazón falla. Y sucede cuando la mente se anula, presa de la presión, sujetos a unas pautas disparatadas en manos de ineptos que ganan la partida.
“Dale poder a un obrero y se convertirá en Hitler”, eso lo digo yo, sin animo de generalizar, pero con la convicción absoluta de haberlo vivido. Los dotes de mando son comparables en muchas ocasiones a la famosa dote matrimonial. Tanto tienes, tanto puedes. Del precio es que ni hablo, puesto que no es cuestionable. El patrón americano ha sido imitado por todos los países. Los aspirantes a nuevo rico entregaron sus vidas al marketing. Garrulos disfrazados de ejecutivo que firman con trazos de analfa (betos), hablan con boca de arriero y llevan todavía un peine de plástico en el bolsillo, desconocen los métodos, el orden y sus propias cuentas de resultados.
El cierre vertiginoso de empresas ha dejado el campo libre a todas aquellas consideradas como “familiares”, que sobreviven con grandes deudas y se mantienen girando cantidades que ya no es posible convertir en efectivo. En esa rueda esta el banco, los pagos a sesenta días con el agua al cuello y la falta de recursos mas elementales. Quien no ha sabido crear su historia no puede tener resumen. No se trata siquiera de criticar los hechos a partir del empeño cuando este ultimo resulta mayor que el esfuerzo. La vergüenza ajena, como la tristeza, nos quiebran lentamente mientras estamos sometidos a la merced de un verdadero advenedizo que alarga hasta sus ultimas consecuencias un golpe de suerte convirtiéndose en “okupas” sin profesión.
Son los que todavía hablan de “la faena”, “cocretas” y “amoto”. Hablan con la boca llena y a duras penas distinguen la función de los cubiertos. El poder en sus manos es una bomba de relojería. Lo poseen con una fuerza descomunal. Les fascina, enajena, motiva y excita. Disfrutan sus propios pedos mientras vaguean en el despacho que siempre soñaron, pegados a un gran sillón que ha dibujado la patética silueta de su espalda adquiriendo el color de la roña.
No temen los embargos , han aprendido a actuar como calculadores calientes que barajan los plazos y los cambios de nombre. No son recordados en vida y tampoco después de muertos.



Han des/fallecido con la misma rapidez que fueron creados Producto temporal, como las ETT, pero en persona, es decir, de pura carne y hueso. No pasaron exactamente por la vida pero si por toda circunstancia. Medidos, planchados, creídos rompedores que no quebraron nada. Discípulos del pelotazo, trabajadores de bíceps y abanico dorsal sin espina. Bebedores, vividores, triunfadores con/vencidos. Los marqueses del dinero de plástico, el crédito blando, los Mercedes siempre a la merced de voluntades ajenas, ganadores por excelencia, snobs supuestamente cualificados sin ninguna calidad especifica excepto la de ser gente guapa. Los que jugaban al golf mucho después de haber sido los mas grandes golfos, a los que convencieron de que el arte es un contrato legal que conseguían con todo tipo de ilegalidades, cenas pantagruélicas y cohíba. Los que confundían a Kafka con un diseñador cuando la moda de España lo era todo. Ateos por placer y sin doctrina. Maestros del talonario, las dietas, el jet-lag, puente aéreo y altos vuelos. Innobles del colchonzazo, la pantalla, el tarjetazo.
Depredadores emprendedores. Mantenidos de multinacional con desayuno vip, Montblanc, agenda antisocial, dosificador de cocaína, copa de lujo, gastos desesperados e injustificados de empresa. Piojos resucitados, desertores de la pana, arrieros que en el camino me encuentro, aquí y ahora, a la vuelta de su esquina. .Ganadores del rebuzno y el gruñido. Ora et no labora.
Limitados en sociedad/es anónimas y privadas. Modelos de la escala Pantone especializados en los colores de la tortura. Ex maridos, ex obreros, ex personas, ex pringados, ex jefes, ex comerciales, ex ejecutivos, ex vendedores.
Antiguos fans de la melodía hortera que descubrieron a Mahler pasada la cuarentena. Los hombres de las hombreras, del lino y el mocasín a precio de oro. Coleccionistas de realidad flagrante, serviles por vocación, docentes de la humillación, los cursillos, masters sin universo, seminarios, convenciones, ferias con sus (in) congresos. Apretadores de manos, falsificadores profesionales del saludo. Afectuosísimos desafectos. Adúlteros, creídos, rancios sin abolengo. Curriculum vitae desasisitido, cazados cazadores del talento.
El eco de sus escuchas suspendido en el aire ha anunciado la muerte de una época dorada. Necesidad con cara de hambre, llorones, cuadriculados.
Comisionistas, altivos, necios y deslenguados. Eternos opositores del olimpo, desgobernados, morenos de rayos uva, esquiadores catetos. Sin palabras ni doctrina. Enhiestos, superlativos, mal colocados. Engendros.
Sin alma ni escalafón. Con secretaria y teléfono. Sin manos, móvil, eléctricos y corrientes. Molientes muy por debajo del perfil solicitado.
Han pasado mejor vida tras una larga enfermedad, completamente solos pero recibiendo los santos sacramentos. El funeral tendrá lugar en cualquier momento y serán incinerados para posteriormente expandir sus cenizas durante un acto público No se invita particularmente. El duelo se da por despedido.
…No puedo mas, escucho. No puedo aunque quiera, el cuerpo no me responde, mi conciencia tampoco. Se que no estoy perdido pero ignoro ya
el camino. Las calles tienen mayor afluencia de peatones con las manos en los bolsillos paseando su ocio. Ni siquiera se escucha lo de “vuelva ud mañana”. Se diría que hay mas pasado que futuro. El talante de posguerra sin una guerra oficial, ahorro desesperado, vivir necesitando, pensar en prescindir. Un libro. Tal vez un libro. Aquel en el que no nos detuvimos y duerme colocado a la izquierda de la estantería. Tal vez leer, escuchar , observar . Todo lo que no hicimos a costa de las prisas por el tiempo robado. Entonces estaban todas las cosas en su sitio. Feliz fin de semana, que frase tan odiosa. Los que han sido compañeros se perdieron en la agenda de papel. Ni siquiera les dimos la oportunidad de traspasarlos al teléfono móvil. Era gente de paso que no volviste a ver, y ahora te preguntas que habrá sido de ellos. Algunos han tenido la suerte del idiota. En sus vidas no pasaba nada, excepto los acontecimientos
naturales de su ciclo vital. No les recordamos especialmente, pero de pronto podría tratarse de un ejercicio interesante. Las horas vacías dan para mucho.
Si, eso me han dicho. Escribo para conservarme. Para no perder lo intimo y trabajar el alma. Recuerdo a Canducho. Era un niño muy pequeño, rubio y redondito. Me gustaba cogerle en brazos. Andaba siempre solo por la aldea.
El no sabía distinguir entre habitantes y veraneantes. Siempre estaba lleno de mocos. Desatendido. Yo le preguntaba una y otra vez : “Como te llamas?”, y el respondía : “Canducho”. Recuerdo también el día en que nació mi hermano pequeño. Las imágenes se me acercan con una luz transparente y protectora, como el cielo de Tánger. Una bandeja de pasteles y copas de champagne. La habitación olía a coco. Casi inmediatamente sentí un túnel negro. Era un lugar confuso donde todos lloraban. Yo no sabía lo que significaba estar muerto. Y nunca más volví a ver al abuelo. Lloraba en el colegio. La primera persona con forma de amiga se llamaba Marta, y tenia el pelo lacio. Rubio albino. Delgada y temblorosa. Quien me escribiría la primera postal, desde donde, por que …?
Anote en una cuartilla : “Dios no existe”, y la escondí en el armario, casi al mismo tiempo en que los partidos de fútbol entristecían y las iglesias se me antojaban incomodas. El ruido de las monedas sobre la bandeja. Un confesionario de madera noble siempre con el mismo cura. Cerraba los ojos cuando se escuchaban los cánticos. Lo sagrado era macabro. Lo macabro siempre quiso ser sagrado.
Descubrí demasiado tarde mi golosina favorita : El dulce de leche.
La capacidad individual resulta incalculable sin la presencia del límite, tanto físico como psíquico. Ponernos a prueba en manos ajenas en nombre del esfuerzo y de una entrega no inicialmente voluntaria , en ocasiones debido a la necesidad , produciendo diversos efectos claramente nocivos que terminan en lagrimas, pese a la fortaleza de cada uno, cambiándole de lugar, confundiendo su referencia y trastornando la personalidad, tiene siempre como final una sola palabra : PENA.
Aplicar, por tanto, el código penal en asuntos personales o profesionales no cambia el concepto de “delito”. Articulo 248 : ESTAFA:
“Cometen estafa los que, con animo de lucro, utilizaren engaño bastante para producir error en otro, induciéndolo a realizar un acto de disposición en perjuicio propio o ajeno”.
1-Se entiende por “animo de lucro”, el hecho de ganar dinero o beneficiarse de algo.
2-Se entiende por “utilizaren engaño” el hecho de mentir, bien descaradamente o solapadamente, en cualquier caso, no decir la verdad, manipularla, alterarla o crear la confusión suficiente al respecto no actuando de buena fe.
3- El término “bastante” no es ni mucho ni poco, se entiende por lo “justo” para causar daño.
4-Se entiende por “producir error en otro”, el hecho de crearle confusión con distintas artimañas.
5- Se entiende por “induciéndolo a realizar un acto de disposición en perjuicio propio o ajeno” a la conclusión del engaño en manos de otro.
Aplicar, en consecuencia, la filosofía al código penal, con la ausencia o presencia de pruebas suficientes como para demostrar alteraciones vitales, ya sea en el ciclo de la salud, alimentación o sueño, cambios de humor, inseguridad, distintas reacciones a la presión, humillación, desprecio, aislamiento, aumento o reducción de funciones, control, espionaje y acoso moral, debería ser licito.
La prueba fehaciente no es otra que la propia persona : Sus bolsas bajo los ojos, dolores de cabeza, llanto fácil, disminución o aumento del apetito, falta de concentración. Un cuadro intimo exteriorizado que se prolonga en el tiempo lo suficiente como para causar mal, hasta que se refleja en análisis de sangre, radiografías y demás pruebas medicas.
Normalizar el desorden nos convierte en enfermos del alma. En estafados.

Era un hombre de colores por la grandeza de su sonrisa y calidad gestual. Actor de siempre que se desea eterno en el cajón de los recuerdos cuando nuestra televisión solo era visible en blanco y negro y únicamente con dos canales. La 1 y el famoso UHF. José Luís López Vázquez, alumno del Teatro de las Organizaciones Juveniles y del Teu. También escenográfo y figurinista. Inicia su carrera en 1951, formando parte de las compañías de Alberto Closas y Conchita Montes. Interpretaba magistralmente papeles cómicos que parecían estar hechos a su medida junto con la irrepetible Gracita Morales. Fue también ayudante de dirección. En los años 60 actúa en más de 200 largometrajes dramáticos. Para mí, nunca dejara de ser aquel “padrino” de la gran familia buscando al niño perdido una tarde de Nochebuena, el truhán embaucador de “la colmena”, el encerrado en la cabina y mi querida señorita. Sesión de tarde, Estudios 1 … carta de ajuste, rombos y una lista de películas de las que fue dueño y señor, grande de la pantalla, personaje identificado en tantas y tantas memorias, grabado a fuego con la fuerza de la historia personal de cada uno, que se hizo mayor con nosotros y para todos nosotros, quizá algo mas que seguidores o admiradores al pronunciar su nombre como un referente. Arte escénico. Actor de los auténticos.
Buen viaje, José Luís. Gracias por tanto:
http://www.youtube.com/watch?v=n4YTupWvc5k
Teatro
Televisión
El terror explicito, en cuyas películas catalogadas como tales, los espectadores disfrutan con trepanaciones de cerebro, cadáveres descuartizados y todo tipo de imágenes sangrientas elevadas a la enésima potencia, a modo de divertimento en ocasiones cómico, pero partiendo de la porno-tortura y la pasión por la sangre, denominan al género como “splatter o gore”.
Al principio de los años 20 se creo el “Codigo Hays”, un tipo de censura que determinaba el tipo de películas que podían verse o no en pantalla, por lo que el genero “gore” estuvo prohibido durante mas de cincuenta años.
Actualmente, este tipo de cine ha llegado a tener tal cantidad de adeptos que se habla incluso de “cultura” , cuyo medio de expresión se encuentra no solo en el cine, también en comics, libros e internet, donde pueden encontrarse fotografías de torturas reales, violaciones o decapitaciones. La realidad es que se ha normalizado una apología a la violencia sumamente nociva, siempre argumentando que “no es real, es pura ficción”. Del mismo modo que del amor al odio hay un paso, no seria muy cuestionable meditar sobre los conceptos concretos referidos a este tipo de tendencias, aficiones o pasiones. Entiendo que el placer por la sangre, el sufrimiento, la tortura, el miedo, pánico o terror, forman parte de un cuadro social tolerado que, a mi modo de ver, resulta tremendamente nocivo. Violencia juvenil, asesinatos por impulso en manos de adolescentes cada vez mas jóvenes cuyo entramado social consiente la visión de atrocidades varias por puro divertimento. Sin embargo, cuando en este sentido la realidad supera toda ficción, nos echamos las manos a la cabeza. Quien siembra vientos recoge tempestades. Detesto este tipo de cine tan publicitado, éxito seguro en taquilla y cuyas salas se encuentran repletas de jóvenes que se ríen a carcajadas ante primeros planos de asesinatos en los que la tortura en toda su esencia juega un papel fundamental. No nos engañemos : La posibilidad de convertir en realidad ese tipo de historias esta cada vez mas cerca. Basta con consultar estadísticas, analizar la delincuencia juvenil, las distintas formas de matar, sus causas y efectos, han creado defectos seriamente preocupantes en los que brota la violencia con suma facilidad. Me sorprende, a la par que me asusta, que cintas como “Saw” lleguen a tener cinco y seis partes, con éxito garantizado en taquilla. Por azar, solo he visto una de ellas y tuve suficiente: Pase la mayor parte del tiempo con los ojos cerrados, horrorizada ante semejantes barbaridades. Hablar de ficción cuando se disfruta con la sangre y el sufrimiento humano, aun tratándose de actores,
puede llegar a provocar autores muy bien adoctrinados , fuera de una realidad confundida, tal vez, por una necesidad enfermiza de violencia. La fuerza por la fuerza, el sentimiento caníbal, ese placer por quebrantar las leyes que no basta con un arma blanca, pistolas u objetos punzantes. El argumento de esas películas es pobre, escaso, apenas se sostiene. Tiene mucho en común con el porno : Medio minuto de dialogo y a saco. Planos explícitos con escenas de gran crudeza y vísceras esparcidas”. ¿Qué extraño lado oculto lleva a un ser humano a tener la necesidad de contemplar algo así y disfrutar enormemente con ello?


Al borde de la nieve me has esperado, incluso,
Con la arruga debida de aquel cansancio antiguo
Que es para hoy tu gesto en mi nombre. El rictus
Macerado. Concreto. Aguardando el relevo
Me han buscado tus ojos entre mil estudiantes
Ritos de paso. Semáforos. Costumbre
Cotidiana que siempre fue distinta
Robábamos al día la mejor media hora
Hablando, apasionados, se enfriaba el café
Solo . Por estar juntos .Escucha, puede que tenga un rato
Sobre la media tarde, antes de que anochezca
Entonces podrás decirme, hasta mañana
Guárdame el sitio siempre, que volveré temprano
Si por azar estalla una tormenta, piensa
Que es cosa mía. Nuestra.

La operación “Pretoria” (me encantan los nombrecitos, bautizados como a los huracanes) contra la “supuesta” corrupción urbanística en Barcelona y Madrid
-al fin juntos, que cosas, aliados para los mejores fines, quien lo iba a decir-
en la que los nueve detenidos fueron trasladados a Madrid desde Sant Andreu de la Barca, donde han pasado un par de noches en los calabozos.
Vamos con la peña de mangantes:
-Lluis Prenafeta, ex altisimo cargo de la Generalitat.
(mano derecha de Jordi Pujol, imputado por los casos Huarte y Grand Tibidabo).
-Macia Alavedra.. idem
(ya implicado en los años 90 en diversos casos de corrupción, aunque nunca llego a ser procesado).
-Bartomeu Muñoz, alcalde de Santa Coloma de Gramenet
(en 2003, la Sindicatura de Comptes detecto irregularidades en distintos aspectos de su gestion).
-Manuel Dobarco, teniente de alcalde y concejal de urbanismo de Sta Coloma.
-Pascual Vela, Director gerente de servicios.
-Luis Garcia, ex diputado del PSC.
(imputado por estafa cuando presidía la inmobiliaria AGT, y tambien acumulaba denuncias por apropiacion indebida. El caso fue archivado en 2001).
-Josep Singla, empresario, Inmobiliaria Proinosa.
-Luis Casamitjana, presidente del grupo inmobiliario Espais
-Manuel Carrillo, consejero delegado de Limasa Mediterránea, empresa de servicios de limpieza.
También se relaciona al abogado catalán Petrus así como a varios bufetes, a raíz del sumario BBVA Privanza, cuyo presunto fraude investigado en 2007, condujo hasta el paraíso fiscal de Jersey.
Trafico de influencias, blanqueo de capitales y cohecho
Así las cosas, aquí no se salva ni el apuntador. Derecha, izquierda, delante, detrás, un, dos tres … como la añorada yenka, baile que por cierto, debido la escasa necesidad de espacio, podrán bailar en los “chabolos” –si es que ingresan, claro- a modo de expresión corporal y recordando aquel soñado paraíso fiscal. Y es que para ellos, los nuevos “Pretorianos”, sus sueños pueden hacerse realidad en dos patadas, siempre y cuando se encuentre uno bien situado, perfectamente rodeado, carente de escrúpulos y con la manga muy ancha. Pero es que tanto PP como PSOE se están cubriendo de gloria. Ya no se trata de generalizar con eso de que “el poder corrompe”, no. Es que el poder se rompe, y con ello este país se cae a pedazos, victima de l una desoladora desconfianza, desamparo, desorientación y crisis. De valor-es humano-económico.
Mientras tanto, el Parlament se ha desvinculado de las alertas sobre las irregularidades, y CIU ha decidido no debatir el informe en el Parlamento por “exceso de asuntos en el orden del día”, y alega que con la normativa en la mano, su obligación se limita a “conocer” las anomalías pero no a actuar sobre ellas.
La operación Pretoria arranca hace nueve años, y a medida que se averiguan nuevos extremos va obteniendo sus frutos (es decir, afloran los chorizos). El juez Garzón dispone de grabaciones telefónicas de los veteranos dirigentes Macia Alavedra y Lluis Prenafeta que probarían la presunta participación de los detenidos en una operación urbanística. El ex diputado socialista Lluis García, gano unos dos millones de euros en dos años gracias a la precalificación de unos terrenos.
No hace muchos años, en una ocasión me dijo un abogado: “Todo buen empresario tiene que tener penales”. Creí que se trataba de una broma, pero voy dándome cuenta de que tenía razón.
Por si fuera poco, el honorabilísimo Jordi Pujol atribuye el escándalo Félix Millet a que “todos nos despistamos”, insiste en que las grandes estafas son resultado de “un gran despiste fruto de la confianza, la desidia y la comodidad”
También aparece un sastre y un ordenanza en los programas del corazón, además de un comisario de policía que cobraba hasta dieciocho mil euros por tramitar invalideces –supuestamente- fraudulentas, como la de la mama de Maria José Campanario, esposa legal vigente del torero Jesulin de Ubrique.
Yo es que por mucho que me despiste no me salen ni cinco euros debajo de las piedras. Ni a mi ni al resto de los ciudadanos –supuestamente- en condiciones, pero entre tanto ladrón oficial, con cargo y sin cargas, sospecho que vamos a tener que comulgar con ruedas de molino. Entre los que son casi ancianos y su tercera edad les impide cumplir condena carcelaria (aunque con sus cinco sentidos geriátricos han estando mangando a sus anchas) mas las futuras depresiones de los convictos, taquicardias, posibles infartos o enajenaciones mentales que sin duda van a tener, pues pelillos a la mar. Si para el que fue nuestro honorable President el caso Millet es un “despiste”, vamos apañados. El problema es que todo esto se acabara normalizando con una cortina mediática de humo y cada vez estamos mas cerca de la vergüenza, puesto que el delito es una condición sin importancia para los desmemoriados, puede que debido al exceso de trabajo o de euros.
http://www.youtube.com/watch?v=SAfobv844Gw
Los cambios no considerados “radicales” por su longitud en el tiempo están llenos de errores cuando se trata de plantar el polo opuesto. Este país padece sus decisiones, costumbres y alteraciones en los asuntos más fundamentales, arraigados y anteriormente “sagrados”. Me explico : Lo que antes fue un pilar, ahora se encuentra empapelado de certificados de apostasía, por ejemplo. Las mujeres otrora abandonadas por sus maridos se mataban a trabajar como bestias para sacar adelante a los hijos ellas solas, mientras el tipo jamás se responsabilizaba de sus deberes paterno filiales. Ahora, si el hombre esta en el paro y no puede pagar la pensión, se va directo al trullo. Para que se aceptara una denuncia por malos tratos, había que presentarse con las tripas fuera y los dos ojos morados. Ahora, algunas mujeres llegan a autolesionarse y presentan denuncias falsas.
En los colegios se aplicaban los castigos más severos, a hostia limpia, todo estaba prohibido y lo que no lo estaba era pecado mortal. Ahora los alumnos pegan a los profesores, siembran el pánico en clase, se organizan en bandas y hasta van armados.

Se ha pasado del famoso “la mate porque era mía” a “te mato igualmente y después me suicido”. ¿Existe mas violencia domestica antes que ahora, o simplemente es que ahora se sabe?
El hombre-varón-macho, esta muy despistado. Se le ha arrebatado el poder y pelea como gato panza arriba . Y es que no es fácil pasar de ser “cabeza de familia” a pringado con antecedentes y orden de alejamiento. Tampoco se asume así como así el supuesto cambio de “sexo débil” a la igualdad de derechos en condiciones y sin rencor, con su uso y abuso. En el fondo, y a pesar de haber padecido la otra España, no basta una generación para dar carpetazo al pasado sin provocar una confusión mental considerable, porque cada uno es cada uno, y las miserias afloran con excesiva facilidad cuando se trata de hacerse con un lugar en el mundo. Quizá se trate de una cuestión simple : Educación y sensibilidad.
Ya no se puede achacar a lo marginal una realidad demasiado evidente, notable y creciente en cifras. Nuestros padres se horrorizaban ante las largas melenas y ahora nosotros nos horrorizamos ante la cabeza rapada de nuestro hijo. No necesito el catecismo para saber lo que esta bien y lo que esta mal, pero me asaltan infinidad de dudas. Pensemos en uno de los diez mandamientos, solo uno, por ejemplo : “No cometerás actos impuros”. Si a cualquier adolescente se le dice que tiene que rezar cuatro padrenuestros tras una masturbación, te denuncia o te ingresa en un psiquiátrico. Y es que el catecismo se ha convertido en el código penal, o puede que lo haya sido siempre, puestos a elucubrar. Una gran parte de los machitos actuales se ha matado a pecados solitarios noche tras noche, soñando con los placeres entonces ocultos y ahora reales como la vida misma, posados y desposados en manos de dulces hembras que han convertido a la mismísima Madame Bovary en una aficionada. Lo verdaderamente dramático de todo esto, es que al malvado se le sacuden las faltas, porque sabe hacer juegos malabares con la ley. Que los “buenos y buenas” (los hay) son una minoría poco representativa. Que se impone la fuerza del más fuerte, la condolencia tardía, los pésames cuando ya hay un cadáver, mientras vemos pasar vestido de Armani a nuestro peor enemigo, al ladrón y la ladrona, traidor y traidora, asesino y asesina, mentiroso y mentirosa.

Al abrir una de esas cajas que acostumbramos a guardar eternamente como pequeño espacio intimo de secretos y tesoros, he encontrado una serie de curiosas fotografías en las que mi aspecto exterior ha ido cambiando de forma notable. No me refiero al rostro ni a las huellas del paso del tiempo exactamente, sino a la forma de vestir, el color, formas y longitud del pelo, las uñas, su manicura, los collares, pendientes y pañuelos. Los colores. Las cejas. Todo aquello con lo que se puede jugar desde el momento en que tenemos la suficiente autonomía para hacerlo, cuando nuestras madres no pueden decidir por nosotras y elegimos a partir de esa libertad recién estrenada. Recuerdo casi con precisión que las cejas siempre fueron una gran revelación. Las tenia espesas y negras, provocándome un cierto gesto triste. Compre mis primeras pinzas depilatorias. Arranque unos cuantos pelos mientras me miraba al espejo. Dolía. “Para presumir hay que sufrir”, “Para estar bella has de ver estrellas”, que verdad es. Aguante como una jabata hasta conseguir formas arqueadas, casi de cine mudo. Supe que a partir de aquel momento estaría esclavizada a las malditas pinzas, puesto que los pelillos se reproducen con rapidez. Unos puntos negros como hormiguitas aparecen día tras día y hay que estar alerta. Mas tarde llegaría mi primera barra de labios. Era de un color rosa casi transparente. Olía a perfumería. Me sentía camaleónica y coqueta, sabiendo que a mi edad, en cualquier momento me pondrían limite. Las prohibiciones empezaron con el color negro : Una jovencita de quince años no debía ponerse un jersey negro. Y mucho menos vestidos. Pero aquello no resulto lo más grave. No. Mi cruz llegaría con el lápiz de ojos. En los lavabos del colegio, una amiga me enseño a hacerme la raya interior. El cambio fue tan asombroso que ya no podía vivir sin las dos rayas. Otra persona se dibujaba lentamente bajo las cejas, la barra de labios y los ojos negros. “Con los ojos así estas siniestra”, dijo mi madre. Fantástico, pensé. Me gusta parecer siniestra.


Pero el lápiz lo lleve siempre escondido dentro del paquete de tabaco añadiendo así algo más que ocultar. Nunca me pusieron impedimentos para lucir una larga melena negra, pero si me hacia dos o tres pequeñísimas trenzas que recogía por detrás, la cosa cambiaba. Con el tiempo me di cuenta de que según me definía personalmente, cada paso que daba seria cuestionado y censurado de una forma u otra. Nuestra generación se vio forzada a mentir demasiado temprano, y nadie puede imaginar las metamorfosis que tenían lugar en los ascensores, además, a grandes velocidades. Aprendí a esconder la ropa, a cambiarme en décimas de segundo, peinarme, dibujar las dos rayas de los ojos y hasta cambiar los pendientes. Demasiado trabajo para tan poca cosa. Desde la lejanía de los recuerdos, ahora parece ridículo, pero era muy importante. Nunca pelee por una medida concreta de falda. Tampoco por un escote, pero si por un color. No tuve interés alguno en enseñar pierna o canalillo, solo quería ser yo, y me costo muchísimo.
Década tras década se definió un estilo personal, peculiar, diferente. Supongo que eso llamado “tendencia”, pero a mi bola. Pero por muchos años que pasen, nunca dejare de esbozar una sonrisa picara, de niña mala, cada vez que me compro un lápiz de ojos. Porque cuando descubrí el famoso kool marroquí se armo la de dios es cristo…
Yo vendo unos ojos negros,
¿quién me los quiere comprar?
Lo vendo por hechiceros,
porque me han pagado mal.
¡Más te quisiera,
más te amo yo,
y todas las noches lo paso
suspirando por tu amor!
Cada vez que tengo pena
me voy a la orilla 'el mar
a preguntarle a las olas
si han visto a mi amor pasar.
Las flores de mi jardín
con el sol se descoloran,
y los ojos de mi negra
lloran por el bien que adoran.
Ojos negros traicioneros,
¿por qué me miráis así?
¡Tan alegres para otros,
y tan tristes para mí!
¿Qué sacas con no quererme,
y yo con no amarte a ti,
si estoy muriendo por verte,
y tú no vives sin mí?
(Donato Román)
Vamos a jugar fuerte en la alfombra del riesgo
Tapete felpa y cartas al unísono. Farol, ases y poker
Ese vestido largo que seduce la tienta
Subiendo la saliva. Mojando los latidos
Zum zum entretenido frente a frente
El seis, al cuatro, nueve
No esta todo perdido. La noche se revuelve
Las últimas monedas. No queda ni un billete
La sala disminuye. Es noche de dementes
Recuérdame una fecha. Un número impostor
Tal vez el día exacto en que nos conocimos
O la cifra de un sueño que nunca se soñó
No le pidas a dios. No implores nada.
La fortuna no es menester divino
La suerte te acompaña
Retírate sin tiempo antes de que amanezca
Los duendes juegan fuerte sobre sus madrugadas
Te duele la cabeza
Bostezas y retardas
Una tormenta breve anuncia tu peligro
Corre. Vete. No hay nada.
A lo lejos se vio llorar al hombre
Su smoking arrugado, la frente despejada
Empapado de lágrimas apretaba los puños
Implorando un paraguas.
“Mas vale cien culpables en libertad que un solo inocente en prisión”. Desde la antigua Roma se ha mantenido este principio. A día de hoy no me supondría demasiado esfuerzo nombrar a cien culpables en libertad, sin moverme de España, -por ejemplo-. Lo que vulgarmente se entiende por “sin ir mas lejos”.
Cien culpables, insisto. ¿El ultimo? Millet, por ejemplo. Depende de la relevancia, la habilidad de un abogado al aplicar las leyes, y sobre todo, del dinero para pagar fianzas. Pero para saber de un inocente he tenido que investigar. En Julio del 2000, la prensa informaba brevemente de la decisión del Tribunal Supremo al rechazar la revisión de las condenas del marroquí Ahmed Tommouhi, encarcelado en Barcelona por violaciones y otros delitos. (Sin embargo, pocos meses después, se concedió el indulto al magistrado Javier López de Liaño).
El caso Tommouhi paso desapercibido ante la opinión publica. ¿Es lícito mantener preso a un ciudadano después de que se admitiera oficial y expresamente que existieron datos que podrían llevar a una “duda razonable” sobre su culpabilidad?
En 1991, Ahmed Tommouhi, sin antecedentes penales, fue acusado de una serie de agresiones sexuales y robos realizados en Cataluña por “su parecido con la descripción de los agresores. No existían pruebas materiales contra el. Fue condenado sobre la base de identificaciones en ruedas de reconocimiento.
En 1995, Tommouhi ya llevaba cinco años preso, y se repitieron las agresiones de una forma muy similar a las de 1991. Nuevamente se buscaba a “un árabe” como autor de los delitos, y se detuvo a uno de ellos, Antonio García Carbonell, de raza gitana y con un gran parecido físico con Tommouhi. Dos años después se anula una de las condenas tras una prueba de ADN que demostró la culpabilidad de García Carbonell, pero Tommouhi continua preso. En el año 2000, el Supremo rechazaba la revisión de las causas. Se admitía la aparición de “dudas, sombras e incertidumbres”, advirtiendo que aun así, no era suficiente para demostrar la completa inocencia del condenado. Los abogados de Tommohui presentaron un recurso de amparo ante el Tribunal Constitucional, rechazado en 2001. En 2004 se interpuso un recurso ante el Tribunal Europeo de Derechos Humanos de Estrasburgo.
La realidad es que lleva casi dieciocho años preso. En 2005 tuvo un infarto.
Esta completamente olvidado por la justicia y es inocente. Al parecer, su historia será llevada al cine mientras –probablemente- continúe en la cárcel, mientras, con toda seguridad, sean muchos más de cien los culpables en libertad. Esta otra historia, sin embargo, no será llevada al cine ni ha salido en los periódicos. Un culpable que jamás lo habría sido en otras circunstancias, cumple doce años de condena. Marroquí. De Tánger. Llego a España en avión. No habla español. Busco trabajo pero nadie se lo dio. Vivía en una casa ocupa en las afueras de Barcelona junto con otros compatriotas. Una vecina le denuncio porque “no le gustaba el aspecto y su mirada era rara”. Fue detenido por primera vez. La causa : “alarma social”. Paso setenta y dos horas en un calabozo, donde le llamaron de todo menos bonito, le dieron patadas y hasta le escupieron. El chico tenía una actitud inquietante, pero no fue visitado por el forense. Salio en libertad. Quince días más tarde, fue detenido por lo mismo. Recibió el mismo trato que la primera vez. Tenía diecinueve años. Salio en libertad sin cargos a los dos días. Tampoco fue visitado por el forense, a pesar de que mostraba claros síntomas de enajenación mental. Era tímido, tranquilo, miedoso. Se quedaba apostado en cualquier esquina con la mirada perdida, pero no molestaba a nadie, ni siquiera hablaba.
La vecina le denuncio por tercera vez, y nuevamente salio en libertad sin cargos. Acorralado, humillado y desamparado, anduvo por la calle gritando en árabe : “Yo me vuelvo a Marruecos, pero antes voy a matar a mucha gente”. Entro en una carnicería, cogió uno de los cuchillos y le atesto cuatro puñaladas al carnicero. Actualmente cumple condena en un hospital psiquiátrico. Es esquizofrénico.
He hablado de un inocente preso, de culpables libres y de este ultimo: Un enfermo mental que si hubiera recibido ayuda a tiempo, jamás habría dado las puñaladas a nadie. Al final, resulto que la alarma social se encendió tras la tercera detención de un chico silencioso que miraba al cielo. Ni más ni menos.
Nadie le llamo por su nombre. Se dirigieron a el como “moromierda”.