Sé que aún me queda una oportunidad, Sé que aún no es tarde para recapacitar, Sé que nuestro amor es verdadero, Con los años que me quedan por vivir Demostrare cuanto te quiero.
Con los años que me quedan Yo viviré por darte amor Borrando cada dolor, Con besos llenos de pasión, Como te amé por vez primera
Con los años que me quedan Te haré olvidar cualquier error No quise herirte, mi amor Sabes que eres mi adoración Y lo serás mi vida entera.
No puedo imaginar vivir sin ti No quiero recordar como te perdí Quizás fué inmadurez de mi parte No te supe querer Y te aseguro que los años que me quedan
Los voy a dedicar a ti Hacerte tan feliz Que te enamores más de mí Yo te amare hasta que muera
Como comprobar que no soy quien fui El tiempo te dirá sí tienes fé en mí Que como yo te ame Más nadie, Te podrá amar jamás
Dime que no es el final Sé que aún me queda una oportunidad Sé que aún no es tarde para recapacitar Sé que nuestro amor es verdadero oohhh Con los años que me quedan por vivir Demostrare, cuanto te quiero.
Sé que nuestro amor es verdadero iiiiihhh, Con los años que me quedan por vivir Demostrare cuanto te quieroooo.. cuanto te quierooooo..
Ha llegado un momento en el que duele mas hablar de la crisis de valores que de la económica. Espiritualidad, crecimiento personal, sufismo y dioses varios.
La iglesia católica esta también en crisis : Ni repartiendo flyers conseguirían ahora mas fieles. Hablo de los “practicantes y asistentes”, no de los que se han montado un Dios a su medida para seguir viviendo como les da la gana.
No de los que celebran y respetan las “fiestas de guardar”, no, no …: De los que acuden a “fiestas que ocultar”.
Esos son losgrandes emperadores de la doble moral, la peor peste social y el verdadero opio del pueblo : No la religión : Son ellos.
Las guerras, las injusticias, los crímenes, la pobreza, la tortura…todo eso lo ha hecho el hombre, no Dios.
Ahora, el que se declara “católico”, parece que esta incluso pasado de moda. La realidad es que se ha pasado de rosca y nunca ha sido nada. Se han agarrado a Dios para justificar hechos y soportar la vida pasando de largo ante el resto de los humanos que no con como ellos.
1-AMARAS A DIOS SOBRE TODAS LAS COSAS: No les creo. Se aman a si mismos como nunca.
2-NO TOMARAS EL NOMBRE DE DIOS EN VANO: Escucho constantemente decir:“Te lo juro por Dios” a mentirosos, farsantes, cabrones y malvados.
3-SANTIFICARAS EL DIA DEL SEÑOR: No van a misa.
4-HONRARAS A TU PADRE Y A TU MADRE: Se deshacen de ellos y los meten en residencias de ancianos. Algunos, ni siquiera les visitan en Navidad.
5-NO MATARAS: No lo hacen, pero amenazan de muerte ante cualquier cabreo o enfrentamiento con el contrario. “Te voy a matar” –dicen-,
con la yugular hinchada y soltando espumarajos por la boca.
6-NO COMETERAS ACTOS IMPUROS: Este es un mandamientocomplicado, puesto que el concepto de “pureza” ha cambiado mucho y también se lo han montado de cine con el asunto.
7-NO ROBARAS: ja, ja, ja ….
8-NO LEVANTARAS FALSOS TESTIMONIOS NI MENTIRAS: Permiso para vomitar: Me parto de risa.
9-NO CONSENTIRAS PENSAMIENTOS NI DESEOS IMPUROS: Son la ley del deseo. No es que mojen la cama, es que las sabanas están acartonadas por sus “solitarios pecados”.
10-NO CODICIARAS LOS BIENES AJENOS: Con este es que se me va la pinza: Son los reyes de la ambición, el poder y la envidia.
Dicho esto y analizados uno a uno los diez mandamientos del católico apostólico romano, que no han cambiado como decálogo divino pero ha sido transformado convenientemente según la condición de cada uno de ellos para poder soportarse a si mismos, dicho esto, insisto, la peña se apunta ahora a los nuevos dioses.
Porque, en efecto, es una crisis de valores. Y no los han tenido ni los tienen. Pretenden encontrarlos a las tres de la madrugada meditando sobre el sexo de los ángeles y los pajaritos preñados mientras arranca la primera luz del amanecer. Son personas que se apuntan a cursos de psicología transpersonal y demás, porque es lo que mola. No cambian por dentro ni por fuera. No mueven un dedo por ayudar al necesitado. Se creen que alcanzaran la paz interior a base de respirar profundamente en busca del tiempo perdido y a muchos ya les ha dado una lipotimia de cojones. Apuestan por la medicina alternativa cuando lo que necesitan es un par de porros.
He conocido ya a muchos y no me los creo. Trabajan poco. No dan el callo, van de sabios y encantadores de serpientes.
.Son como un negocio piramidal pero con dioses. De pronto se ha levantado un ejército de budistas que no entiendo de donde ha salido. Me recuerdan a aquellos famosos “Niños de Dios” que te asaltaban por la calle diciendo: “Paz y amor” para venderte un librito.
Las religiones son como las revoluciones, puesto que todasaspiran a ser las únicas, ultimas y definitivas. Se plagian unas a otras.
No se cambia de religión como se cambia de piso. Nadie se convierte en cuatro días y mucho menos con la excusa de la crisis.
La iglesia católica tiene actualmente tan pocos sacerdotes por falta de vocación
que uno de ellos fue detenido hace pocas semanas al dar positivo en el control de alcoholemia. El pobre hombre atendía tantas parroquias y celebraba tal cantidad de misas que llevaba un globito considerable.
El autentico, aunque sea cuestionado, acaba encontrando almas gemelas. Estamos muertos de miedo. Tememos la pobreza porque ha sido ignorada, despreciada y olvidada. Y ahora, los pobres somos nosotros. Existe una luz
real que solo se consigue a hostias. No esperes nada de nadie. Búscate la vida. Y el día en que te salga de las entrañas entregar un pedazo de las cosas importantes, te habrás entregado tú. Nunca es demasiado tarde. Pero no permitas que te cuenten cuentos.
Yo no sé muchas cosas, es verdad. Digo tan sólo lo que he visto. Y he visto: que la cuna del hombre la mecen con cuentos, que los gritos de angustia del hombre los ahogan con cuentos, que el llanto del hombre lo taponan con cuentos, que los huesos del hombre los entierran con cuentos, y que el miedo del hombre… ha inventado todos los cuentos. Yo no sé muchas cosas, es verdad, pero me han dormido con todos los cuentos… y sé todos los cuentos.
ya sabes, esos papeles gruesos que te dicen adiós.
Dos fechas;
tu nombre en letras negras,
como un himno,
y ese toque de queda ,
tu memoria,
mi vida,
la tuya que fue nuestra, sin carne derramada.
Quedó pendiente un vals y el resto,
inclusode una conversación .
Hoy he visto el regreso de los pájaros pegados al calor
a medias el otoño ,
y aquel gestoen tu mano,
cubriéndote del sol.
Sé que has llegado.
Esa íntima luz , inevitable, es mía. Es mía, y la conozco sólo yo.”
Estos versos pertenecen a la última parte de un poema titulado “CREDO”, que escribí hace ya varios meses. Alguien a quien admiro mucho, lo leyó y me dijo: “El poema me ha dejado clavado. Literalmente clavado”.
Lo escribí para ti. Todos los años, el 9 de junio, permanezco despierta hasta las dos de la madrugada. La hora exacta en que te fuiste para siempre. Y ese día escribo sobre ti, porque te rendiré homenaje hasta la muerte. Acostumbro a publicarlo en mi blog. Ahora tengo un periódico digital. Te encantaría, lo sé y escribirías artículos magistrales sobre ópera, política o cualquiertema social de lo que te hacían reaccionar.
Internet es un instrumento mágico, tanto para bien como para mal.
Me escribió hace tiempo un belga que aseguraba haberte conocido. “No te fíes –me aconsejó una amiga- hay mucho tarado en esto”. Tenía razón. Era todo mentira. No sé si quería escribir una novela a nuestra costa, o tal vez buscaba morbo. No lo sé. Ya no importa.
Cuando me dijiste: “Alguien hablará alguna vez de mi en un bar., y poco más”. Yo te juré que escribiría nuestra historia, y que cientos de personas aplaudirían al escuchar tu nombre.
He escrito la novela: “Te la quitaré aunque esté muerto”. Lo sabes. Seguro que lo sabes. Tu hermana la ha leído cuatro veces. Le pedí permiso antes de enviarla a las editoriales.”¡Adelante!”, me dijo, “vuestra historia de amor fue preciosa”.
Este 9 de junio, un chico italiano intentaba localizarme a través de la red. Tecleó tu nombre en google y leyó todos mis artículos. Vio tus fotos. Al fin, dio con el periódico y pudo escribir un comentario. Quería hablar conmigo. Escarmentada de tanto fantasma cibernético, tuve mis dudas y le pedí a una amiga que contactara con él. Yo no me atreví. Sigo siendo la misma idiota confiada de siempre y no quería tropezar dos veces en la misma piedra. Mi amiga es mucho más prudente y lista que yo. “Me parece una persona seria y educada”, dijo, entre otras cosas. Y me tiré a la piscina. Hablamos por teléfono durante más de media hora. Era cierto. Te había conocido y te había amado. Sabía que estabas muerto porque tu madre le hizo llegar por correo el recordatorio.
No sabía lo nuestro, pero algo imaginaba al leer todo lo que durante catorce años he ido escribiendo. Continúo sembrando tu memoria y consigo mantener tu presencia. “Tengo que coger un avión cuanto antes para conocerte”, dijo. “Tenemos tanto, tanto de que hablar…”.
Fue ayer. Dos completos desconocidos nos encontramos por ti. El te conoció en una época anterior a la nuestra. Traía todas las cartas de amor que le escribiste: originales y fotocopiadas. Me entregó un dossier con todas ellas. Yo llevaba algunas fotos .Le conté nuestra historia y la comprendió al instante.
Una de las cartas añadía la siguiente posdata: “Los pétalos son de una rosa que ayer llevaba en el ojal del traje en una cena a la que asistí. Me habría gustado dártela en persona”. El me mostró el sobre. Los pétalos estaban allí, secos y reducidos por el paso del tiempo, puesto que pertenecían a 1984.
“Quédate con la mitad” –me dijo-.
Estuvimos hablando más de nueve horas sin parar. No lloré. Quiero que sepas que no lloré. Me sentía feliz, en paz, contigo y con él.
-¿Nunca te hablo de mi? – dijo.
- Nunca me hablo de ninguno, jamás .Esta noche te mando la novela y lo entenderás. La nuestra, fue una historia de amor y muerte, no tenía futuro, y yo lo sabía. Toda su vida estuvo dentro del armario.
Las horas pasaron rápidamente y el tenía que coger el avión de vuelta.
-¿Vas a leer hoy las cartas? –me preguntó.
- En cuanto llegue a mi casa. Ahora mismo.
El me llamó muy tarde. Hablamos hasta las dos y diez de la madrugada, y se lo dije. Y el volvió a preguntar:
- ¿Nunca le escuchaste decir mi nombre, nunca te hablo de mi?.
- Nunca. Pero estoy segura de que has sido el hombre de su vida. Lo he leído todo, y por eso lo sé.
Me metí en la cama, pero no podía dejar de pensar. De pronto, como si de una aparición milagrosa se tratara, recordé algo definitivo.Pocos días antes de ingresar en el hospital, me regalaste un cd de Claudio Baglioni.Yo no conseguía entender como a alguien como tú, amante de la ópera, le pudiera gustar ese cantante italiano y te lo dije.
-No me gusta – contestaste - Es una canción, solo una: "UN PO DI PIU".
La escuchamos en italiano. Tú traducías la letra al español y yo la escribía.
Me dijiste:
-Es el amor que siento por ti y nunca creí que podía volver a sentir por nadie, y menospor una mujer. Sólo he amado de verdad a un hombre. Todos los demás han sido algo, poco, o menos.La mayoría, nada.Fue el hombre de mi vida como tú eres la única mujer de mi vida, de la poca que me queda.
-¿Era italiano? –te pregunté.
No contestaste, como casi siempre pero una inmensa sonrisa inundó tu rostro por primera vez, en nueve meses.
La letra de esa canción aparece en las primeras páginas de mi novela. Él la estaba leyendo. Salté de la cama y encendí el ordenador: Necesitaba escucharla…
http://www.youtube.com/watch?v=V3x_ENjtjYM
“UN POCO MÁS”
Sirenas de barcos se enredan al viento.
La radio murmura la publicidad.
Un beso pequeño se posa en los labios.
La sombra de una caricia.
Un hilo de sol se refleja en la cama.
Triste el espejo, quieto el reloj.
Palabras secretas, secretas miradas
¿y cómo podré decirte
que tú eres...más...
que el vino, más que el agua, más
que la piel, más que los huesos, más
que las piedras, que la hierba, más
más que algo, más que todo, más
más que el suelo, que el tejado, más
que el invierno, que el verano, más
que la tapia, más que el patio, más...
un poco más?.
Una virgencita fosforescente.
Flores de plástico, colcha marrón.
Las medias tiradas con gesto indolente.
Y el día que va pasando.
La nevera suena en la cocina.
Y tú canturreas haciendo el café.
La larga tristeza de la mañana.
¿Y cómo gritarte, amor,
que tú eres... más...
que el frío, más que el lecho, más
que el cabello, que las manos, más
más que el llanto, que la risa, más
más que cientos, más que miles, más
que el dinero, más que el oro, más
que la calle, más que el parque, más
que los meses, que los años, más
un poco más?
Sirenas de barcos jugaban al viento...
y tú eras un poco más,
más
más que el grano, más que el heno, más
más que el aire, más que el sueño, más
más que el perro, más que el coche, más...
Claudio Baglioni.
Le he mandado un correo.
“Caro:
Tras leer las cartas que te escribió, ayer dije que has sido el hombre de su vida. Hoy te lo juro. Jamás pronunció tu nombre, pero esta noche he descubierto como me habló de ti. Pocos días antes de ingresar en el hospital, me regaló un cd de Claudio Baglioni.
No conseguía entender como a una persona que amaba la opera, le pudiera gustar ese cantante italiano. Y se lo dije.
-No me gusta, contestó.. Es una canción, solo una: "UN PO DI PIU".
La escuchamos en italiano. El traducía la letra al español y yo la escribía.
Me dijo: " Es el amor que siento por ti y nunca creí que podía volver a sentir por nadie, y menos por una mujer. Sólo he amado de verdad a un hombre. Todos los demás han sido algo, poco, o menos.La mayoría, nada.Fue el hombre de mi vida como tú eres la única mujer de mi vida, de la poca que me queda.”
-¿ Era italiano? –le pregunté.
-No me contestó, como casi siempre. Pero una inmensa sonrisa inundó su rostro por primera vez en nueve meses.
La letra de esa canción aparece en las primeras páginas de mi novela.
En italiano, la palabra "ciao", significa tanto "hola" como "adiós". La utilizáis al encontrar a una persona y también al despediros.
Ayer, el nos dijo ¡CIAO!. Nos dijo : ¡HOLA!, porque no se ha ido.
Todo esto es un milagro. Un regalo del destino y de la vida. Un lujo que muy pocas personas encuentran. Me tienes para siempre, incondicionalmente. En cualquier parte del mundo, en cualquier momento de la vida, estaré. Te dejo el youtube con la canción. Yo la escuche mil veces con él antes de morir, pero tú no pudiste, y esa canción la tenemos a medias, como los pétalos de esa rosa”.
Pasada la frontera de ciertas edades cuyas huellas de tiempo acusan el cansancio, las distintas formas de entender la salud para que nuestro cuerpo no deje de tener respuesta ante lo inevitable, como la vista corta, los músculos blandos y demás avisos físicos, pasada esa frontera, digo, el hecho de trasnochar se convierte en un lujo.
Me he comido todas las noches de la dorada juventud. La Barcelona negra, la de la parte baja, la alta, los locales de moda, los baretos clandestinos maditos, cafés literarios y espacios de tertulia. Con el tiempo, se pasa a un tipo de noche más corta, la magia resulta escasa y se reduce a cenas que organizas en tu propia casa o en la de otros: lo que un snob definiría como “petit comité”. Es distinto. Entrañable, cálido, privado. Pero distinto. Sabes que eres mayor, puedes incluso llegar a razonar que la noche se ha convertido ya en algo menor, porque puede más el sueño que el soñar.
Miras el reloj pensando en dormir. Te traiciona el bostezo.
“Qué noche la de aquel día”, es la canción que he buscado en youtube esta mañana, con una resaca como las de antaño. Soy abstemia, pero he quebrado la costumbre, como suele hacerse en las bodas, celebraciones y demás. Pido que me llenen la copa de cava de forma” simbólica”, para poder brindar. Sólo en contadas ocasiones, de esas tan sumamente escasas, en las que te encuentras verdaderamente a gusto, feliz y rodeado de personas especiales, la copa supone un acto de amor para el abstemio. Eso es, literalmente, lo que se entiende por “estar de puta madre”.
Son momentos memorables y contados, como la felicidad. Conozco a muchos poetas porque escribo (“No escribo porque estoy condenado, estoy condenado porque escribo”. Leopoldo Mª Panero). No hace mucho, una conocida me contó, muy asustada, que su hijo escribía, y que “encima”, lo hacía muy bien. “Estoy muy preocupada, dice que quiere dedicarse a la literatura, y todos los escritores son drogadictos, alcohólicos o enfermos mentales, mueren en la miseria, se suicidan…”. Era una trabajadora de mi empresa. Ella no tenía la más mínima idea de que he escrito desde que me enseñaron las vocales y consonantes en el colegio.
A los siete años gané un concurso literario con un poema del que hoy, aquí y ahora, podría avergonzarme.
Al día siguiente, y quebrando una de mis máximas normas personales, dejé sobre su mesa un ejemplar de “Al ladrón”, acompañado de una nota que decía: “Búscame en google”.
Yo había encontrado el nombre de su hijo y descubrí a un joven escritor realmente bueno, de los que prometen. Entró en mi despacho, tímida y sonrojada.
“No soy drogadicta ni alcohólica, le dije. Me gusta vivir y no pienso en el suicidio. Tu hijo escribe muy bien. No le quites eso. No se lo impidas. Déjale hacer y déjale ser”.
Conozco, insisto, y he conocido a muchos poetas. Pero siempre he creído que por encima de la literatura está la persona. Me importa más lo que es que lo que escribe. Grandes autores me han atrapado por su obra al mismo tiempo que me han decepcionado como personas. La poesía es una forma de vida. Una elección tan arriesgada como la libertad. Con los años, que ya son muchos, cada uno ha seguido su trayectoria personal. Muchos nos distanciamos, pocos seguimos juntos (exactamente igual que los amigos, contados con los dedos de una mano, ocurre con los auténticos poetas). No basta con saber escribir. Si no eres lo que escribes, te conviertes en un impostor, un farsante y un gran estafador moral.
David González es un gran poeta. Me ha descubierto la llamada “poesía de no ficción”. Nos unió la admiración hacia Raúl Núñez. Yo tuve la gran suerte de conocerle y ser su amiga. David no pudo: Raúl ya estaba muerto.
Sé que puedo contar con un dedo más: poeta y amigo, amigo y poeta. Es autentico. La noche del pasado viernes me dijo: “ el verdadero maldito es el que ha estado preso, el que ha sufrido, el que lo ha dejado todo para dedicarse a escribir, aunque las pase putas, beba, tenga hambre o se drogue cuando le parezca. Esa etiqueta del “poeta maldito” no te la creas nunca del todo”.
Fueron conversaciones tan densas como intensas, sin parar de hablar y debatir. Podemos tener distintas opiniones con respecto a algunos temas determinados, pero jamás seremos “contrarios”. Gracias, David.
No lo dudes: el gran poeta muerto que nos unió y nos unirá siempre, está ahora bebiendo a nuestra salud.
OLÉ OLÉ NO MUERAS POSIBILIDAD POR BÁRBARA PÉREZ A pesar de todo aún estoy aquí respirando cierta libertad Y aún feliz viviré bebiendo y fumando en mi ciudad A la vez sangra el corazón de un poeta que pretende volver Desnudo de sueños de un mundo ideal No mueras posibilidad Desde mi ventana se oye una canción que habla de miseria y soledad Y aún así estaré oyendo como un ciego frente al mar Sin pensar que la libertad es amiga de tus ganas de amar Si bien estoy lejos de aquella ciudad No mueras posibilidad Te amo como si fuera esta noche la última vez A la vez sangra el corazón de un poeta que pretende volver Desnudo de sueños de un mundo ideal No mueras posibilidad Si bien estoy lejos de aquella ciudad
Con el tiempo hay cosas que se superan. La esclavitud está en buena parte abolida, las mujeres no necesitan el permiso de su marido para viajar en casi todo el mundo, y los homosexuales no son tan apaleados como antes. Pasa. Pero pasa menos. Pero sigue pasando... : Valga decir, de entrada, a modo ilustrativo, que los chavales que vemos en la foto ya no viven. Fueron ejecutados por ser pareja. Ya no pasa tanto, claro. Sigue pasando, pero no tanto.
Eso es así porque a lo largo de la historia, cuando la necesidad de justicia se alió con tener un par de cojones bien puestos, se dieron las circunstancias debidas para hacer del mundo un lugar mejor y más justo.
Ahora, el presidente de los estados unidos puede ser negro (Obama), el primer ministro británico puede tener coño (Thatcher) y el alcalde de París puede amar a una persona de su mismo sexo (Delanoe).
Pero, insisto, no siempre fue así (e, insisto, sigue sin serlo en algunos, demasiados, lugares).
Los EE.UU. vivieron una interesante guerra para lograr los mismos derechos para negros que para blancos. El punto de inflexión lo inició una mujer de color que decidió sentarse en un asiento para blancos en un autobús. ¿Por qué no? Después de un día de trabajo, Rosa Parks se negó a cederle su asiento a un blanco, hecho por el que fue detenida. Esta mínima acción fue el desencadenante de la lucha por los derechos civiles en Estados Unidos, y probablemente inició el proceso que ha desembocado en un presidente negro. No era peor que un blanco y merecía los mismos derechos. Y encima estaba cansada después de trabajar como una negra todo el día.
Algo más institucional fue la declaración del día de la mujer, a raiz de una conferencia en Copenhague de la mano de un puñado de mujeres con tantos cojones como ovarios.
Para los GAYs, el punto de inflexión se localiza en el Stonewall Inn de Nueva York, el bar de Greenwich Village donde la búsqueda de la libertad se volvió a expresar.
Acababa de morir Judy Garland, intérprete, en la película "El mago de Oz", del tema "Somewhere over the rainbow", que hablaba de un lugar maravilloso donde los problemas se iban a tomar viento. Un tema especialmente apreciado, dadas las circunstancias y el tema, por los homosexuales de la época. Tal vez ese subidón emotivo animó a los homosexuales a revelarse frente al típico abuso al que se veían sometidos por parte de la policía neoyorquina de entonces.
Las hostias duraron días y se vio de todo. Pero los homosexuales demostraron que no estaban dispuestos a seguir siendo objeto de vejación porque sí. Amar no es malo. No importa a quién. Que te peguen o te maten por ello no mola. No mola nada. Y desde ese día quedó claro. Eso es lo que se celebra el día del orgullo GAY (acrónimo de Goos As You, tan bueno como tú) y hay motivo.
A pesar de que cuando sucedió el hecho yo ni siquiera había nacido, durante muchos años, en muchos lugares (y aún hoy) la homosexualidad era (y es) objeto de menosprecio.
Oigo a veces comentarios cuestionando por qué lo GAYs han de sentirse orgullosos de serlo y los heterosexuales no. ¿Por qué los GAYs tienen día del orgullo GAY? Yo quiero un día del orgullo hetero... JAJAJA. Qué risa. Mira que ingenioso soy...
Pues bien. La razón es que el día del orgullo GAY no celebra la homosexualidad, sino el triunfo de la justicia sobre la necedad. Los GAYs podemos celebrar, y celebramos, que un día se nos hincharon los cojones y plantamos cara. Y salimos airosos. Con moratones, con bajas, a base de hostias, pero ganadores. Y es que era cuestión de justicia.
Hace realmente muy poco que ésta relativa normalidad se implantó en nuestras vidas.
Yo mismo, que nací en 1974, 5 años después de los hechos de Stonewall, tuve que sufrir las consecuencias de ser GAY. Porque, ya de paso, lo digo. Soy GAY.
Durante años tuve que vivir con la presión de un padre homófobo que demasiado a menudo me soltaba lindezas del tipo "Como me salgas maricón te mato" (entonces, pobre, no lo sabía).
Y no soy el único. Las he oido (y visto) peores. He visto a personas buenísimas destrozadas porque las personas a las que quieren no las aceptan por una chuminada tal como poder amar a alguien de su mismo género.
He visto, he vivido, he intentado compensar de algún modo, las consecuencias de esta realidad. Tuve que albergar en mi casa a un chaval (menor) que se prostituía porque no tenía otra forma de vivir. En su casa no lo querían: era GAY. Compartí tres años de mi vida con una persona maravillosa que a los quince años tuvo que despedirse para siempre de su familia por la misma razón. Yo mismo corté de cuajo la relación con mi padre por lo mismo, retomada hace muy poco únicamente porque está a punto de dejarnos (el cáncer se lo llevará pronto) y no soy tan necio como él.
Recuerdo el día en que supo que yo era GAY. Se fue a casa de mi abuela, su madre, y le espetó a voz en grito "¡Tu nieto es maricón!", como si ella fuera la causa. Ella ya lo sabía y le respondió "Mateo, estas cosas hay que tomarlas tal como son". Le dio a entender que eso solo era una realidad que no tenía porqué tomar a mal. Ella nunca me rechazó.
Puede que me gusten las plumas y las carrozas el día del orgullo. Puede que no. En cualquier caso, no matan a nadie. Matan más los SanFermines que el día del orgullo (además de homosexual soy vegetariano). ¿Por qué se cuestionan menos? Pues porque desgraciadamente aún quedan prejuicios por enterrar.
Hace un par de años (o tres), tuvimos que dejarnos las piernas recorriendo todos los locales que pudimos para recopilar firmas a fin de que absolvieran a Jibrin Babaji para evitar que lo ejecutaran. Debía morir lapidado. Lapidado, señoras y señores. Hace tan solo tres años, en Nigeria. ¿Adivinan por qué? Lo logramos. Se hizo presión suficiente y salvó la vida. Y por presumido que suene, me siento orgulloso de haber iniciado el movimiento, de haber disparado la chispa, que lo logró, desde que sugerí y dirigí la campaña que le salvo la vida. Desde entonces, para vergüenza de la humanidad, ha habido otros que han muerto, ejecutados, por amar a alguien de su mismo sexo. Hablo, por ejemplo, de Makwan Mouloudzadeh. Entonces tenía 13 años. Tuvo relaciones homosexuales. No esperen conocerlo para saludarlo. Fue ejecutado en la horca en 2007.
En el mundo aún hay esclavitud. En el mundo aún se explota a las mujeres. En el mundo aún se asesina a los homosexuales. Mientras eso siga sucediendo, tiene cabida cualquier expresión para reivindicar la igualdad, la justicia, la humanidad. Y entre ellas, el día del orgullo GAY. Puede que ustedes lo hicieran más serio, menos festivo, menos comercial. Vale. Entre los mismos círculos homosexuales hay discrepancias al respecto. ¿Y qué? ¿Acaso alguien sale perjudicado? ¿No? Pues adelante.
Todos somos tan buenos como cualquier otro. Todos somos Good As You. Todos somos GAY.
Que es la magia, preguntas en una habitación a oscuras. Qué es la nada, preguntas, saliendo de la habitación. Y qué es un hombre saliendo de la nada y volviendo solo a la habitación.
Cuando llegue a Santa Maria del Mar, me negaron la entrada por la puerta principal. La seguridad privada (imagino que de la casa real o el gobierno)
actuó muy correctamente. Todos llevaban corbata negra. Ellos me indicaron que debía entrar por la trasera. En la calle se instalo una pantalla gigante donde la gente pudo seguir la ceremonia.
No soy hábil calculando afluencias de publico ni aforos. La prensa ha publicado hoy que en la iglesia se encontraban 2.500 personas. No han exagerado. Estaba abarrotada y era casi imposible moverse. Jóvenes, ancianos, niños …
La organización del acto estuvo en manos de los cooperantes de la Fundacion Vicente Ferrer, que con una paciencia y cariño
extraordinarios, se ocuparon de que los asistentes de edad avanzada pudieran ocupar los pocos asientos libres que quedaban. Pude colocarme junto a la prensa. Llevaba una cámara digital sencilla, dije que no soy periodista ni tengo carnet de prensa, que simplemente dirijo un periódico digital llamado “Nos queda la palabra”. Sin hacer una sola pregunta, me dijeron:
“ Adelante, pasa”. Conseguí un lugar privilegiado desde donde podía divisar el altar, así como las primeras filas de bancos donde se encontraban tanto los familiares como las personalidades.
Judith Masco, Nuria Feliu, Joan Laporta, Jose Montilla, Mª Teresa Fernandez de la Vega, Jordi Pujol, Marta Ferrusola, Jordi Hereu, Josep Lluis Carod Rovira, Joan Rangel, Rafael Blasco y varios dirigentes de partidos políticos catalanes que no supe o no pude identificar. Los Duques de Palma , Ignacio Undargarin y la infanta Cristina, estaban sentados junto a la viuda de Vicente Ferrer.
Yo no dejaba de mirar hacia atrás contemplando a los miles de asistentes: Seres humanos anónimos, como yo, gente de a pie, que estaban allí para rendir homenaje a un hombre único que consiguió hacer posible lo imposible y entrego su vida a los mas desfavorecidos.
Las primeras palabras del sacerdote que oficio la ceremonia no me gustaron nada. Dijo algo así como que “cuando se solicito realizar el funeral en Santa Maria del Mar, les abrieron las puertas de par en par”. ¿Es que cabía, acaso, la posibilidad de cerrarlas? ¿Es que les han hecho un favor?. Sentí que el sacerdote, “jugando en casa”, se encontraba en realidad fuera de juego. Los cooperantes, uno a uno, subieron al altar para pronunciar frases muy breves pero inmensamente profundas. Incluso se leyó un pasaje del Coran.Eran mensajes del alma, pura entrega y compromiso por la continuidad de la Fundación. “Lucharemos con todas nuestras fuerzas para seguir con la obra de Vicente Ferrer”. Fueron aplaudidos espontáneamente una y otra vez.
Uno de los periodistas que se encontraba cerca de mi, lloraba al mismo tiempo que disparaba las fotografías con su cámara.
Para mi no ha sido un funeral. Se convirtió en un homenaje del pueblo. Repito: Del pueblo. Las llamadas “grandes personalidades”, eran escasas. Los Duques de Palma, como bien ha dicho Ángel, viven en Barcelona, y el hecho de asistir no les suponía más que un corto trayecto en coche oficial.
No. No había “realmente” representación real ni política.No. No ha respondido la iglesia católica como Vicente Ferrer merecía. Las representaciones por “condición”, no significan nada si no parten del corazón. Eso si, que nadie lo ponga en duda: Si le conceden el Nobel de la Paz, allí estarán todos los reyes, príncipes, presidentes de gobierno, famosos, nobles y snobs .
Pero las dos mil quinientas personas, si queacudieron de todo corazón. Y eso es lo que Vicente Ferrer ha sembrado: Corazones.
Su muerte ha conmovido al mundo porque era bueno. Se fue de un organismo oficial humano que representa a la iglesia: Los jesuitas.
Ateos, musulmanes, budistas, católicos. Personas de todas las razas e ideologías estaban allí, llevadas por el corazón de un santo. Un santo que me seguirá haciendo creer en los hombres. En la generosidad, la entrega, la ayuda real a los que sufren. Bendito seas, Vicente Ferrer. Bendito seas.
Las palabras de su esposa Anne Perry alcanzaron el cielo. Saludo, escucho, abrazo y beso a las dos mil quinientas personas, una por una.
El recordatorio que tengo en mis manos no es como todos los demás. Sobre un azul marino de fondo, aparece dibujada su silueta con un paraguas.
En el interior, se lee:
“VICENTE FERRER MONCHO
1920-2009
Ha fallecido en Anantapur, India, el 19 de Junio de 2009, acompañado de su familia y rodeado del cariño de tantos que le hemos querido.”
Y a la derecha, el siguiente texto:
“ESTAMOS AQUÍ, PARA PONER REMEDIO
AL SUFRIMIENTO Y A LAS INJUSTICIAS.
ESE ES EL SENTIDO DE NUESTRAS VIDAS,
LA RESPUESTA A QUE SOMOS,
POR QUE Y PARA QUE ESTAMOS AQUÍ”
Vicente Ferrer.
PD. Seguramente esto es lo que debería haber escrito ayer. Perdonadme.
La iglesia de Santa Maria del Mar se ha hecho pequeña esta tarde. Muy pequeña. Personas de todas las clases sociales han querido acudir al funeral por Vicente Ferrer. El calor era insoportable, todos los asientos estaban ocupados y no cabía un alfiler. Se respiraba cariño, respeto, afecto y admiración hacia el hombre que entrego su vida entera a los mas necesitados.
La primera música : “Dolca Catalunya, patria del meu cor” (Dulce Cataluña, patria de mi corazón). La final: “ Babbino Caro”, de Puccini, interpretada por una soprano extraordinaria. Varios cooperantes de la Fundación han pronunciado pequeños discursos : Grandes palabras, las justas. Se han leído incluso textos del Coran, transmitiendo que la bondad solo es una, la entrega solo es una, y los grandes hombres se encuentran en todas las religiones, creencias o actuaciones personales. Porque lo que importa y lo que cuenta al final del camino son los hechos. El mundo esta lleno de predicadores, y las iglesias de sermones. Santa Maria del Mar, esta tarde ha estado llena de amor y reconocimiento a la labor de un gran hombre. Escribí hace pocos días que soy atea y ahora añado sin ningún tipo de reparo que también soy anticlerical. No creo en la iglesia. Escribí, también, que el corazón de Vicente Ferrer me ha llevado hasta allí, donde hice mi primera comunión hace mas de cuarenta años.
Y me ha llevado un hombre. Si, un hombre. Ningún dios.
Las palabras de esa mujer entera, autentica y firme, que fue y será siempre su esposa, han arrancado aplausos, lagrimas y sonrisas. Anne Ferrer ha dicho:
“Todo el mundo quiere que Vicente Ferrer descanse en paz. Pero yo conozco a mi marido, y se que no tiene intención de hacerlo”. La Fundación seguirá luchando por los más desfavorecidos. La verdadera creencia parte de los hechos reales. Estoy cansada de palabras, citas y teorías. La bondad es actualmente hasta mal interpretada. Se ha perdido el verdadero significado del bien. Hemos secuestrado los conceptos a cambio de una vida cómoda. Somos egoístas, nos creemos sabios y dueños de nuestra propia historia. Pocos, muy pocos, ayudan de verdad. He salido de allí convencida de que no soy una imbecil, de que no estoy equivocada. Y el abrazo que he podido dar a esa gran mujer que es Anne Ferrer, me ha invadido de paz y fuerza al mismo tiempo.