Belén
“El tiempo es un asesino, un cabrón que nos va matando, es un aviso, una llamada que te dice aprovéchame, te estoy matando. La vida es un viaje, no es una carrera ni una competición. Es un viaje en el tiempo y en la evolución personal. Estamos aquí para evolucionar”.
Coto Matamoros.
Querida Silvia : Cuando tu voz olvidó su tono, algo se estaba esfumando lentamente. Esperé demasiado, y no debí confiar en el paso del tiempo. Nos devora a mordiscos, se lleva cada pedazo y no tiene medida.
Conocerte y tratarte, estar en los momentos duros, sin más, por verdadero afecto. No importaba cuándo nos volveríamos a ver, porque lo único que cuenta es el contacto y esa presencia. Aquí, allá, sorteando la vida en ocasiones difícil, mucho más complicada al final.
"Todo lo que he vivido, lo bueno y lo malo, ha forjado la persona que soy ahora, imperfecta, pero con las ideas muy claras, por eso en este punto de mi vida, de mi paz interior, mi autenticidad y mi felicidad, no son negociables". Estas fueron las palabras que decidiste enmarcar. Me las quedo. También me quedo contigo para los restos : tu eterno sentido de la justicia, la lealtad profesada a los amigos, por tantas y tantas lágrimas compratidas, uniendo carcajadas frente a la caiprirña que tanto te gustaba. Que tu nombre no se borre de la historia, porque mereces un lugar muy determinado donde estarás siempre, Silvia. Gracias por tanto y por todo. Déjame llorar un rato. Te quiero.
Todos los amaneceres retratados con tu única luz, más allá de la perpetua. Aquella hermosa melena lacia, blanca e inmaculada. El paquete que me mandaste a Austria cuando te dije que en Salzburgo no venden leche condensada. Una piña colada con alcohol en la Barceloneta que nos sentó fatal. El buque oceanográfico García del Cid, una foto tras otra. Vivías asida a tu cámara, el diafragma a tus ojos, y ha sido muy fácil quererte desde cualquier lugar.
Eva Huarte, fotógrafa, pintora, escritora. Artista. Sensible donde las haya para bien y para mal. Apasionada, tremenda, radical en tus formas que moldearon ideas tan sumamente avanzadas : todo, absolutamente todo lo que predecías, se ha cumplido. La naturaleza, siempre mucho más allá del hombre. Lo divino, por encima de lo humano.
Tardes de largos paseos, alguna que otra comida rápida, intercambio de libros, y la última vez que te vi, en coche, me saludaste con la mano. No hubo nadie más hermoso atravesando la ciudad.
Buen viaje, compañera. No te recuerdo porque nunca te voy a olvidar.
Una negra literaria. Su último encargo. Una célebre pastelería madrileña que perteneció a sus abuelos maternos. La boda de Alfonso XIII con Eugenia de Battenberg. El nombre del hotel donde se citaron clandestinamente hasta oficializar el noviazgo.