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fotografía de Rafa Alba

Jueves, 01 de Enero de 2009 15:05 Consuelo García del Cid Guerra #. sin tema

ARCO

Aquel galope atrás sumergiendo las aguas mas barco que hombre

Barco hueco flotando sobre sus propios muertos

De miedo , casi de hambre, chafados por la turba

En busca de escalera y salvavidas. Algunos han contado

Que rezaron sus párpados, y antes que el llanto el miedo

Y anterior al ahogado un solo movimiento

La letra de un bolero agarrándose al mástil

A algún palo de fuego, a la cintura

De aquel desconocido que insistió tanto en tu nombre.

No es sólo lo que cuentan, es la historia del largo

Pasar furioso rogar de alguna paz .Imposible.

El mar traga los actos , los brillantes, los niños

Te tragó de un puñal que cortaba otras carnes

De pronto fuiste más que guarnición y espuma

Al final fuiste un muerto

Para siempre en el fondo del lugar.

Jueves, 01 de Enero de 2009 15:17 Consuelo García del Cid Guerra #. sin tema

soy yo

Existe una simiente casi invisible que se presenta de vez en cuando con forma de profeta endiosado y en nombre de dios. Mi infancia y adolescencia estuvo rodeada de esa simiente, que insistía con desesperación en colarse en mi cuerpo y en mi conciencia. Yo no podía o no sabía elegir, pero mi instinto lanzó la voz de alarma. Es comparable a un hecho tremendo que me sucedió en un autobús, tendría yo nueve años, creo. Estaba sentada junto a mi hermano. Un señor con bigote se pegó a mí de forma extraña. Me tocó las rodillas lentamente. Le miré y sonreía. Subía la mano hacia mis muslos y yo coloqué violentamente mi cartera entre las piernas. No sabía nada del sexo, pero sí supe que aquel hombre estaba abusando de mí. Me asusté. Llegué al colegio llorando y se lo conté a las monjas. Su reacción me asustó todavía más. Temían por algo llamado “virginidad” cuyo significado yo desconocía. Con el tiempo aprendí que hay muchas formas de agredir y de violar. Se agrede, sobre todo, a la libertad de pensamiento. La libertad es la apuesta más arriesgada del ser humano. Empieza diciendo NO a todo lo que la mayoría dice SI. Elegí y pensé a partir del miedo. La primera vez que me dieron un beso en la boca, llegué a casa de mi madre temblando de miedo. Me miraba en el espejo del ascensor repitiendo : “Me lo va a notar, me lo va a notar”. Pero no pasó nada.

Cuando hice la primera comunión , era perfectamente consciente de lo que eso significaba. Me habían inculcado la religión a la fuerza  y discurseaban sobre el bien y el mal , cuando yo me daba cuenta de que la realidad era otra cosa. Lo puse en duda. Temí al pecado porque sembraron el pánico en mi mente de un modo casi denunciable.

El día en que comulgué por primera vez, mordí la hostia con todas mis fuerzas. Quería saber si era verdad, y si en aquel momento yo estaba en pecado mortal. Era una cría pero no era imbécil. La mordí, y tampoco pasó nada. Pero sí me pasaba cuando veía que las niñas becadas entraban en el colegio por una puerta distinta, y su hora de patio era otra, y no nos permitían mezclarnos con ellas. También me pasaba cuando escuchaba decir despreciativamente “esa es la hija de una portera”. Me confundieron tanto, que llegué a conclusiones esperpénticas. Creía que del mismo modo en que los hombres estaban obligados a hacer la mili, las mujeres teníamos que ser chachas un tiempo. Nadie me lo dijo, lo deduje yo por el mundo en que vivía y todo lo que me rodeaba.

Un día, durante la comida familiar de los domingos, la adorada tata Feli estaba sirviendo la mesa. Le dije a mi padre : “Cuando me toque, me gustaría que fuera en una casa buena, como ésta”. Mi padre me miró, perplejo, y me explicó que a mí nunca me tocaría y que eso no era así. Que la tata Feli era chacha porque era pobre, no había podido estudiar y no servía para nada más. Lloré mucho. Entendí por qué tenía la peor habitación de la casa, cuya ventana daba al patio interior de las cocinas. Y ese día, exactamente ése día, supe que casi todo era injusto y el resto una gran mentira.

Tomé conciencia cuando pude ser consciente. Y actué en consecuencia. No soy más que una persona que piensa. Una pequeña empresaria y una escritora mediocre. Pero me siento responsable de la palabra, del pensamiento y del mundo en que vivo. Me repugna la doble moral porque es peor que la amoralidad absoluta. Esa simiente de la que hablo está en todas partes. Habla de un dios hecho a medida y adaptado a la conveniencia de sus vidas, casi siempre cómodas. Habla el creyente y practicante que asegura lamentar la pobreza pero en realidad le produce náuseas, la teme, le aterra, pero deja unas monedas en la bandeja de su parroquia. La iglesia no la hizo Dios, la creó el hombre y por eso me la cuestiono. Odio la caridad. Odio a las señoras que creen ayudar a los pobres y se sienten muy por encima de las hijas de las porteras. Odio la intolerancia y la negación de derechos a cualquier ser humano, sea por el color de su piel, nacionalidad o condición sexual. Esa simiente es tóxica. Es el fascismo disfrazado de costumbres, religiones y dioses que no existen. La fuerza superior que nos envuelve tiene otra forma, tiene principios, es humilde, respetuosa, tolerante y humana. Respeto a las prostitutas que venden su cuerpo para mantener a su familia. Pero no a las señoras que buscan un hombre con pasta para solucionar sus vidas. Hay putas que son muy señoras y señoras que son muy putas. Hay señoras que no han tenido un orgasmo en su vida y cuando al fin consigan tenerlo se irán corriendo a urgencias de cualquier hospital. La carne es vida, la vida es temblor, pasión, apuesta, corazón. El amor lo puede todo. Pero hay que sentirlo en toda su magnitud. La generosidad es arrancarte algo de lo tuyo. La caridad es dar algo de lo que te sobra. Soy una persona incorrecta. Tengo una familia y una banda organizada. Tengo amigos auténticos en casi todos los continentes. Tengo teléfonos donde llamar a cualquier hora y yo contesto, también, a cualquier hora. Tengo el don de la palabra y con ella trabajo.Soy yo.

Viernes, 02 de Enero de 2009 15:46 Consuelo García del Cid Guerra #. sin tema

JOSE LUIS GIMENEZ FRONTÍN

Me he enterado tarde de tu marcha, amigo. Y siento un amargo sabor de boca que no consigo eliminar ni con el hielo pegado a la coca cola. Me arrepiento de no haberte llamado ni visitado en los últimos años. Recuerdo tu casa de Cadaqués y la de Barcelona. Te he leído casi todo y te he seguido tanto en las librerías como en la prensa.

Ahora me doy cuenta de que tenías quince años más que yo, nunca lo pensé. Gracias por tu hospitalidad, por las veladas en compañía de Mercedes Domínguez, por las fiestas y las tertulias irrepetibles, por esas ganas de ser y de hacer.

Estoy muy triste. Tú, como mi querido Raúl Núñez, formais parte de una época tan dorada como gloriosa, sobre todo porque los dos conseguisteis ser reconocidos como escritores. Yo sigo escribiendo. No he olvidado tus consejos y palabras al respecto, como jamás, José Luis, jamás, te olvidaré.  

Nos veremos cuando suene mi alarma. Y te encontraré, porque sé que los dos iremos a parar al mismo lugar.

Domingo, 04 de Enero de 2009 14:55 Consuelo García del Cid Guerra #. sin tema

JOSÉ LUIS GIMÉNEZ FRONTÍN

Reggio’s Weblog

Giménez-Frontín, un tipo decente, de Francesc de Carreras en La Vanguardia

Publicado en Cultura by reggio en Diciembre 25th, 2008

Leyendo sus memorias recién editadas, esperando comentarlas al calor de una amigable cena durante estas vacaciones de Navidad, se nos ha ido inesperadamente, con su habitual discreción, José Luis Giménez-Frontín, escritor, editor, periodista y agitador cultural. Además, y esto es lo que hoy más me mueve al recordarlo, una gran persona, un espíritu curioso y culto, un hombre generoso, tolerante, sensible y buen amigo de sus innumerables amigos, unas cualidades no fáciles de reunir, más aún entre la fauna intelectual que nos rodea.

Su peripecia vital, la que relata en sus memorias (Los años contados, Bruguera, Barcelona, 2008), muestra su participación en la historia cultural y política barcelonesa de su generación, pero también es un ponderado juicio sobre ella. En realidad, ha sido un testigo excepcional, pues anduvo metido en todas las corrientes y tendencias, conoció de cerca a todos los personajes con algún papel y, sin embargo, no se dejó atrapar por ninguna y por ninguno.

Tuvo siempre un criterio independiente, sereno, distanciado, crítico, racional y escéptico.

Fue todo menos un hombre de fe: prefería las ideas a las creencias. Las ideas siempre pueden ser revisadas y sometidas a cambios, a cambios razonables, uno no se afinca en ellas para toda la vida, son un producto del método de prueba y error, suponen un aprendizaje incesante y continuo. José Luis ejercía este método de forma incansable, con el empuje vital que le caracterizaba desde siempre, los mil intereses que intentaba conciliar a través de sus aficiones, centradas todas ellas alrededor de la literatura, el arte y el pensamiento.

Lo conocí en sus inicios, fuimos compañeros de curso en la facultad de Derecho y, a partir de entonces, estrechos amigos durante una década, la de los sesenta, ahora ya no sé si prodigiosa o nefasta, en todo caso apasionante para los que la vivimos intensamente. Después nuestras diversas orientaciones profesionales nos distanciaron, pero nunca se truncó la amistad y la confianza mutua, encontrarnos y charlar nos producía la misma alegría y complicidad de nuestros años juveniles. Ya en la facultad, Giménez-Frontín se mostró como un líder decidido, un organizador de consensos que le llevaron a ser elegido delegado de los alumnos en aquellos primeros tiempos en que ello implicaba ser objeto de represalias políticas, como así fue. En aquellas épocas se solía ser, y era su caso, claramente demócrata y vagamente marxista. Aunque hubiera podido ser un buen jurista, ya que reunía virtudes para serlo -años más tarde, como explica en las memorias, lo fue circunstancialmente por necesidad, pero le interesó-, le atrajo mucho más su vocación literaria, ciertamente una perspectiva vitalmente más abierta y, sobre todo entonces, más estimulante.

Así pues, se dedicó al mundo editorial, primero en Ediciones de Cultura Popular y después en Kairós. A partir de ahí, quizás por influencia de Pániker, su jefe en esta última editorial, se aventuró en el mundo de la contracultura, con la curiosidad y el escepticismo de siempre. Se dedicó durante unos años a ser un protagonista de las tendencias dominantes en aquella época. Años, sin embargo, bien fructíferos: lecturas incesantes, largas estancias en las universidades de Bristol y Oxford, conocimiento del mundo cultural nacional e internacional. Giménez-Frontín, vital y racionalista, pasó por ello como ha pasado por otras situaciones: observando, reflexionando y aprendiendo, formando el amplio poso cultural que tenía en estos últimos años.

Todo ello le permitió convertirse -a mediados de los ochenta- en un gestor cultural de gran altura, siempre al margen de los poderes públicos. Por un lado, creó la ACEC -Asociación Colegial de Escritores de Catalunya- de la que fue hasta hoy, junto a su esposa, Pilar Brea, el motor principal, hasta el punto de que dicha asociación, que agrupa a más de seiscientos escritores, ha sido conocida en nuestro mundo cultural como “la asociación de Giménez-Frontín”. Por otro lado, desde 1987 hasta 2004, fue el director de la Fundació Caixa Catalunya, con sede en la Pedrera, a la que dio desde sus inicios un enfoque cosmopolita, inhabitual en la Catalunya de hoy, que la ha convertido en un punto de referencia ineludible para la cultura de nuestra ciudad.

Así, las vertientes más características de su personalidad profesional - amplia formación intelectual, sensibilidad artística y dotes de organización-han fructificado en la ACEC y en la fundación, sus dos grandes obras más allá de su estricta condición de escritor. Aunque esta, su condición de escritor, ha sido su más íntima vocación, la que más horas ha ocupado en su vida y en la que ha desempeñado todos los papeles: poeta -ante todo poeta- pero también ensayista, novelista, traductor -del catalán, francés e inglés al castellano-, periodista y memorialista.

Pocas veces he visto a los amigos tan apenados en un entierro. Saludos comedidos al encontrarse, trémulas palabras sobre el amigo que se fue, muestras de sincero afecto a la viuda y al hijo, ojos enrojecidos a la salida, tras los contenidos elogios de quienes tomaron la palabra, la suave música de fondo que acompañó todo el acto, la emoción al escuchar como despedida a Georges Brassens entonando Suplique pour étre enterré a la plage de Sète.Más que a un escritor y a un amigo, allí se estaba despidiendo a un tipo decente.

FRANCESC DE CARRERAS, catedrático de Derecho Constitucional de la UAB.

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Domingo, 04 de Enero de 2009 15:52 Consuelo García del Cid Guerra #. sin tema

MORIR EN LA RED

La primera vez que entré en un foro fue por indicación de una amiga. Como la conozco hace años y comparto con ella mi interés por la literatura, y puesto que dicho foro es únicamente literario, no me lo cuestioné en exceso y entré. Es un foro serio. Lo modera ella misma y en él hay todo tipo de personas. Aún así, de vez en cuando se cuelan personajes con falsas identidades. Yo, novata y gilipollas, no entendía el motivo por el cual la gente no quiere decir quién es. No sabía, entonces, el significado de la palabra “troll”. Entró un tipo que generó un tremendo jaleo. Insultaba a todo el mundo y se cachondeaba de cualquier cosa. Fue expulsado. Mi amiga me contó lo que es un troll y algunas de las movidas que acostumbran a suceder en la red. Que la vida real ya es chunga y en ella hay cabrones sueltos por doquier, es de todos conocido. Que la gente miente, quiere aparentar lo que no es, y hace putadas, mucho más. Pero lo de Internet es un fenómeno sociológico. Cualquiera entra con el nombre que le viene en gana, cuenta una historia, provoca tensiones, descalifica, se caga en lo más sagrado y santas pascuas.

No es fácil acostumbrarse. Las múltiples personalidades, dignas de diván psiquiátrico, abundan en los foros. No importa que se trate de un lugar destinado a la literatura, la política, las recetas de cocina o el crecimiento personal. Los más sinceros, en realidad, son esos en los que se busca pareja. Claro que también “por qué le llaman amor cuando quieren decir sexo”, porque por un polvo se hacen virguerías. Eso tampoco es una novedad, pero al fin y al cabo, en esos lugares no se cuestiona la cultura ni la ideología, y no se está por crecimiento personal alguno excepto el físico en cuanto a lo referente al arco de triunfo de ambos sexos. Cuando a algunos o algunas, ni siquiera en esos espacios consiguen ligar en condiciones, se largan a foros más elevados, a ver si ahí pillan un marido o por lo menos consecuencias horizontales de nivel.

Yo tengo otra amiga que es absolutamente única y genial. Vierte su vida entera en Internet. Su especialidad es desestabilizar matrimonios, pero con una clara condición: Sólo hombres a partir de 65 años. Cuanto más mayores son, más morbazo le produce.

Consigue casi siempre su propósito. Lo más sorprendente es comprobar cómo estos ancianitos se muestran prácticamente como ángeles de la guarda en el foro correspondiente, y en cambio, al entrar en correo privado con mi amiga, se convierten en maestros del porno virtual. Todo eso en un minuto y a golpe de viagra. Esto, contado, tiene su gracia, si no fuera porque en más de una ocasión, mi amiga ha caído en depresiones serias por esas aventuras cibernéticas que nunca, nunca, llegan a materializarse, porque cuando se lo proponen, ella desaparece. Los ancianitos, desestabilizados y deshidratados, son descubiertos  por sus esposas antes o después, pero nunca pasa nada, porque “no es real”. Mi amiga, que se cree la diosa Lilith, termina atrapada, nunca mejor dicho, en sus propias redes, y lo pasa fatal.

Yo lo que creo es que Internet es una gran escuela de actores a los que el Oscar les queda pequeño. Inventar una identidad no es poco, pero continuar con el personaje durante meses e incluso años, tiene mucho mérito. Los que llegan más lejos son los que se atreven a matarse en directo. Es decir, entran con un nombre falso, inician una historia que puede derivar en enfermedad crónica o muerte repentina. Entonces entra en el foro una viuda y lo cuenta. Y todos dando el pésame como majaderos. En realidad, este tipo de personas son los más genuinos hijos de puta, el verdadero, auténtico y de sangre, hijo de puta matriculado. Una vez me dijo una persona que todos los que trabajaban en el sector del ocio y actividades lúdicas en general, lo que se llama el mundo de la noche, todos, me dijo, eran mala gente. Estuve un año en ese sector y puedo asegurar que no encontré más mala gente, en proporción, de la que se mueve durante el día. Y los peores, sin duda, son los que se mueven por la noche como si no les esperara trabajo alguno al día siguiente, y sin embargo, a pesar de acostarse pasadas las cuatro, a las nueve están en sus despachos. Es como algunos que se mantienen morenos durante todo el año, y no por los rayos uva. Me parecen sospechosos. Cualquiera de esos se mueve por Internet en nombre del conde de Montecristo o de cualquier apellido con el que siempre soñó y al fin se cree que tiene. Morir es una consecuencia natural de la vida. Matarse en Internet en nombre de alguien que jamás ha existido es una hijoputez mayúscula.

Lunes, 05 de Enero de 2009 19:12 Consuelo García del Cid Guerra #. sin tema

noche de reyes

Hubo estrellas que no supe contar

personajes erróneos

caminos llevaderos

Hubo días de fuego mientras cambió la piel

pasaron , invisibles, murciélagos y arañas

hubo alcobas pequeñas con la puerta cerrada.

Lei lo pertinente. Lo prohibido

y también

lo intenté.

Lunes, 05 de Enero de 2009 23:36 Consuelo García del Cid Guerra #. sin tema

día siguiente

Respecto a lo inservible su confusión penetra

Con tal desasosiego que el hervor cunde al mayor despropósito

Tiene modos de niebla , casi visión fantasma

Escupe una virtud para dejar sin habla

Es magnético. Cumple.

Celebra sin reparo el funeral del hombre

Muestra la senectud adolescente en paisaje

Se cambia de lugar. Corre pero no viaja

Reza sin sentimiento.

 

Martes, 06 de Enero de 2009 14:50 Consuelo García del Cid Guerra #. sin tema

adios, CARTIER

20090106190130-cartier.jpg

Ante semejante nivel de morosidad y plantando cara a la situación, mañana vendo mi Cartier para poder tener efectivo. Es una sensación poco importante y un tanto frívola, desdeluego. Pero jode. No por el reloj, que es sustituíble, sino porque supone una evidencia alarmante: Aquí no paga ni el apuntador. No es un drama, al fin y al cabo, no es más que un Cartier que a mí ya no me marcará las horas ni me hará enloquecer, ni se irá nadie para siempre cuando amanezca otra vez. Eso sí, me queda el recuerdo de quien me reveló algo insospechado. Tengo un imán para lo extraño. Hace tiempo, un hombre de mediana edad y con aspecto de homeless, me pidió un cigarro. Le anticipé que fumo negro, puesto que a mucha gente no le gusta. No importa, me dijo, y se lo dí. Me miró el reloj. "Vaya, lleva un Cartier", dijo. Me incomodó un poco, lo reconozco. Me miró y le sostuve la mirada. Era intensa. Entonces me suelta : "Sabe usted cómo se reconoce la autenticidad de un Cartier". Ni idea, contesté. Y el hombre, ante mi estupefacción, se sacó del bolsillo una lupa. "Creo que casi todos los Cartier son de números romanos, sabe usted. Basta con mirar con la lupa el número 7, en romano VII. Fíjese bien, en el segundo palo del VII, se aprecia perfectamente con la lupa la palabra "Cartier"". Así era. Los ojos se me salían de las órbitas. "Y eso, usted cómo lo sabe?", le pregunté. "Porque he tenido muchos, señorita". No lo dudé. Su gesto y aquel porte extrañamente aristocrático, casi decadente, encerraba una historia. No quise preguntar porque me conozco y hubiera acabado cenando con él, después buscándole trabajo y al final me habría metido en un lío de cojones, como me ha sucedido en demasiadas ocasiones. Pero tampoco me iba a marchar tan pancha ante semejante  revelación que me iba a ser de gran utilidad en el futuro, de modo que me dirigí hacia el estanco más próximo y le compré un cartón de Winston. El hombre se extrañó tanto de semejante regalo que no dejaba de dar las gracias y decirme "Es usted toda una señora". "No, el señor es usted", le dije. Y es que era verdad.

Nunca me he cuestionado en qué gastan los homeless las monedas que consiguen de los viandantes. Hay mucha gente que les reprocha el hecho de que fumen marcas de tabaco caras o que se lo gasten en vino. A mí es que me dá lo mismo, es más, entiendo que beban ante semejante panorama, y si pueden fumar tabaco bueno, mejor que mejor.

Yo al hombre le dí poco. Un pequeño homenaje, nada más. Años más tarde, se presentó en mi casa una amiga mía, alborotada porque su reciente novio le había regalado un Cartier. Me lo enseñaba, triunfante, como si hubiera conocido al más azul de los príncipes. "Un momento", le dije. Y fuí a por una lupa. La palabra "Cartier" no aparecía por ningún lado. Era falso.

-Pepa, mucho me temo que te voy a dar un disgusto. El Cartier es falso, churri.

-Pero qué dices? Cómo coño lo sabes?

-Eso, Pepa, jamás te lo revelaré. Pero te juro que es falso.

Ella cogió el teléfono, como una fiera. "Hijo de puta, pero tú por quién me has tomado regalándome un reloj falso y haciéndomelo pasar por auténtico? eres un mierda, un pringado, vete a vacilarle a otra y no me llames nunca más".

Colgó llorando y dijo : "Encima me pide perdón y me dice que lo compró en Dubai".

-Tienes un problema grande, Pepa. Si mides a tu príncipe azul por los regalos que te hace, vamos mal. Debería importante un bledo si el reloj es o no auténtico, aunque es cierto que el tipo que ha mentido. Pero yo te juro que quien me reveló este pequeño secreto, era un tipo auténtico.

Como mañana lo vendo, he decidido revelarlo aquí y ahora. No he vuelto a ver a aquel hombre. Ojalá no siga en la calle. Ningún reloj es importante. Eso lo sé con absoluta certeza. Me lo compré cuando era rica y ahora no lo soy. Puede que sea posible tener otro. Pero si puedo elegir, preferiría encontrarme de nuevo con aquel hombre, y aunque la cagara, le ayudaría en algo. Seguro.

Martes, 06 de Enero de 2009 18:41 Consuelo García del Cid Guerra #. sin tema

no pago-no pago : PAGO PAGO

De acuerdo al raído y amarillento ejemplar de National Geographic que tengo entre mis manos, Pago-Pago es una paradisíaca isla situada en latidud 14° 34' Sur,  Longitud 170° 40' Oeste, perteneciente al Archipiélago de la Samoa Americana en el Pacífico Sur.

 

No Pago-No Pago es una isla muchísimo más grande que se localiza entre el Golfo de México y el Océano Pacífico. Algunos de sus habitantes son mucho más golfos que pacíficos, por lo que su ubicación es -por demás- pluscuamperfecta. De hecho, aparece en muchas más revistas que la anterior, pero últimamente más en las financieras que en las turísticas. Muy lejos de Dios y muy cerca de los Estados Unidos, nadie sabría decir a ciencia cierta si pertenece a América Central o a Centroamérica.

 

En Pago-Pago, bellas adolescentes caminan por resplandecientes playas con sus erguidos pechos desafiando la brisa y acompañando el vaivén de sus faldas de palma. Los hombres pescan sólo lo que necesitan para alimentar a sus familias ese día, en la certeza de que el dios que decide las mareas y los nortes volverá de su sueño con cada amanecer fulgurante. Las mujeres mayores reparan redes mientras cantan hermosas canciones que recuerdan el ritmo de las olas azules. Son gentes humildes con sonrisa ineludible que te hace sonreír aún sin quererlo: su sencillez contagia y a la vez conmueve. Tienen poco y nada exigen. Mientras otros rezan, estos paganos-paganos agradecen con una sonrisa la alegría de estrenar un nuevo día. Son como niños, como Dios manda, y por eso Dios permite que se le acerquen.

 

A 9,000 kilómetros de distancia, en línea quebrada, sus contrapartes antípodas hacen uso de mentiras legendarias: desde la última y nos vamos a la bien conocida y archipracticada maña del mañana te pago... por éstas. Usar el nombre de Dios en vano se vale cuando es dinero lo que hay por medio, en una isla enorme que convirtió a un traidor –San Judas- en patrón y devoción para las causas perdidas. Treinta monedas de plata son pocas para una nación que vive a mordiscos y dentelladas y donde cien zopilotes viven de sacarle las tripas a una docena de incautos mirlos blancos.

 

En un país donde quince millones de trabajadores afiliados al IMSS sostienen bajo impuestos draconianos a los otros cien millones de indigentes (el CONSAR lo dice, no yo) la tradición de prometer y no cumplir va haciendo callo. Las tarjetas de crédito hacen estragos; los sablazos llegan –ayudados por la mano y el piano de Elton John- desde el paralelo 37 de la presidencia hasta el amigo pedigüeño de la esquina, aprendiz de franciscano. Del cliente siempre moroso, al barzonista o barzoniano, como quiera que se diga. Del que destapa la coladera por dos pesos, al que pide para el refre por hacer sólo su trabajo. Con la sección amarilla, o la ronda policial. Por un trámite absurdo en la delegación. O por cuidarte el carro. O por cantarte un corrido desafinado. O por una asociación fantasma en pro de lo que se le ponga por delante. O por ponerte el gas. O por evitarte una molestia de cualquier tipo ante un tipejo corrompido por décadas de lo mismo. Depredadores nocturnos desvelados y al acecho con las fauces y los ojos bien abiertos.

 

Hay algunos que nos vemos forzados a pedir prestado superando una vergüenza existencial inmensa. Somos los quiero-y-no-puedo de las deudas. De los que van y dan diez pesos a cuenta de unos miles y están dando mucho más de lo que pueden. Viuditas bíblicas que no saben ni pueden vivir a gusto en el desfalco. Somos los menos.

 

Los más son –además- los más descarados. Tramposos expertos como Donald Trump (pronúnciese "tramp") que convierten sus adefesios en modelos de pasarela y sus fraudes en rascacielos. Pepenadores de cuello blanco como Milken, que venden bonos-basura a especuladores sin futuro. Cabales ciudadanos que manejan cifras billonarias desde Australia. En la Bolsa Sin Valores o en la Central de Abastos. El agua no es para beber sino para regar su prados. Los que cotizan sus pecados en el NASDAQ no atienden razones ni facturas. La mordida más temible sobre la tierra es la del cocodrilo, y los que mandan tus centavos a las Islas Caimán son los de mayores tamaños.

 

 

Pero no nos dejemos engañar por apariencias. El otro noventa por ciento laaaargo de los habitantes de No Pago-No Pago son los que viven el auténtico paraíso: la palabra contribución no figura en su diccionario, se cuelgan de la energía eléctrica del alumbrado público, instalan su changarro en tu estacionamiento o frente a tu comercio establecido desde hace veinte años. Ni en su casa los conocen cuando llegan los requerimientos atrasados de Hacienda. Queman bosques para exigir el Procampo. La única institución en la que creen es el DIF, y eso sólo cuando se acercan elecciones. Son virtuales. No piensan y no existen, sólo gastan recursos del Estado y de su hermano. Atraviesan sus autos destartalados en el centro neurálgico de donde otros intentan llegar a sus trabajos mientras la ciudad consiente, el país tolera y Tláloc observa a todos asombrado con esos ojotes desorbitados.

 

Nunca he estado en Pago-Pago. Lo único que conozco de la Samoa Americana son las pruebas nucleares en los atolones que leí en este ejemplar ajado y, por lo visto, esta bella isla se salvó por los pelos. Ahora es un popular puerto donde hacen escala los cruceros de lujo en los que viajan otros, sin duda más listos y prósperos que nosotros.

 

Hemos logrado hacer de México una enorme isla de promesas incumplidas. Hemos implantado una cultura de la desconfianza donde nos quieren convencer de que el que no transa no avanza. Donde prometer no empobrece y dar es lo que aniquila. Tengo un amigo economista que dice -muy convencido- que los países no se arruinan, sólo aumentan su deuda externa. Sin embargo hay otras clases de ruina imposibles de negociar: la moral, la cultural y la social. Esas son deudas de honor que se pagan con sangre. Cuando se siembran vientos se recogen tempestades. Con frecuencia vemos que islas de ensueño son devastadas por huracanes. Y cuando la cosa se ponga del todo fea, tendremos que arrojar nuestras últimas vírgenes a los volcanes para restablecer el orden del universo.

 

 

Erick Strand

Marzo, 2004!!!!!!

 

Miércoles, 07 de Enero de 2009 12:07 Consuelo García del Cid Guerra #. sin tema

EL GLAMOUR

20090108125703-glamour2.jpg

No tengo hijas. Adoro a las niñas pequeñas, en su edad inocente. Me divierto jugando con ellas y tengo una paciencia infinita. Invento historias, cuentos, dibujo con ellas, fantaseo … son divinas. Me gusta ser “tía” sin tener sobrinas de sangre. Yo decido la sangre con la que me mezclo, y las hijas de mis amigas son un manantial de alegría que me alegran la vida. Mis dos hijos son varones, por lo que los juegos siempre fueron distintos. Acostumbro a repetir algunas frases tontas como latiguillo, de esas que todas tenemos. “Antes muerta que sencilla”, “Una mujer sin ojeras no es de fiar”, y, sobre todo : “El glamour es lo último que se pierde”. De esta última frase viene la historia. Una tarde, con tres niñas de seis a cuatro años, en casa de unos amigos, estábamos ordenando la habitación de jugar, hecha un desastre. Ellas no tenían ganas de hacerlo y entonces yo me improvisé una canción tipo Mary Poppins pero a mi rollo. Mientras la cantábamos, dije : “Chicas, hay que poner esto en orden, porque el glamour es lo último que se pierde”. Las tres me miraron y preguntaron : “ Y qué es el glamour??”.

Ahí me mataron. Cómo se lo iba yo a explicar a tres niñas de menos de diez años? No sabía. Lo arreglé como pude, y más o menos, dije : El glamour es la elegancia, la forma de estar. Cuando veais por la calle a una mujer vestida de negro, por ejemplo, que camina derecha, con la falda planchada, las medias sin carreras, tacones altos, perfumada y con un bolso del mismo color, eso es el glamour”. No pensé la trascendencia que podían llegar a tener semejantes palabras. Creí que lo olvidarían dos minutos después, pero no.

Al día siguiente me llamaron sus madres, mis amigas. De mí nada les extraña ya, pero reconozco que el hecho me hizo reír tanto que casi me ahogo.

“Las niñas van por la calle, mirando a derecha e izquierda. Cuando ven una mujer vestida de negro se ponen a gritar como locas : EL GLAMOUR ¡¡¡ EL GLAMOUR ¡¡, las señalan con el dedo, no hay quien las pare, se ponen frente a la pobre mujer, que no entiende nada, y le espetan : TIENES GLAMOUR ¡¡¡¡. No dejan de recibir besos, caricias y caramelos, se lo han dicho a la viejita que vende castañas y les ha regalado un cucurucho entero, Consuelo, el psicólogo de las niñas lo vas a pagar tú porque no hablan de otra cosa, quieren salir a la calle todo el tiempo porque han descubierto que  encontrar eso que se creen que es el glamour supone un chollo tremendo puesto que no dejan de recibir regalos. Yo te mato, Consuelo, o mejor te las mando a casa y arreglas esto como mejor veas, porque lo que más me jode, querida, es que las tres me dicen que yo no tengo glamour, y por ahí sí que no paso”.

Jueves, 08 de Enero de 2009 12:49 Consuelo García del Cid Guerra #. sin tema

aznar

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Aznar: Iba a poner una foto suya pero no lo merece. De modo que aquí tiene usted mi cara en blanco y negro, que la doy, y no en colores porque no le concedo color ni brillo alguno.

Le llamo de usted porque estoy muy lejos de usted, Aznar. Pero no le llamaré señor. Si Obama es un exotismo histórico, entonces, Aznar, usted es el despotismo histriónico hecho hombre. Nunca soó usted llegar donde llegó, y ahora seguramente se siente muy mal siendo profesor. Me preocupa lo que pueda enseñar, francamente. Me preocupa quien le siga y quien le crea. Está usted pálido como la muerte y la ausencia de bigote le queda fatal.

Al gran estadista que usted defiende no le llegan más que zapatazos. Son espontáneos, créame, no vienen de parte de Zapatero español alguno.

Lo del exotismo de Obama, lo dice porque es negro?

Jueves, 08 de Enero de 2009 15:45 Consuelo García del Cid Guerra #. sin tema

LOS HOMBRES NECESARIOS

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Desde el instinto se detectan los perfiles de las cosas. Ningún medio de comunicación puede destrozarlo todo. No absolutamente. Las minorías son valiosas no sólo por el hecho de serlo e ir contra corriente. Lo son porque piensan.

Dicen que el tiempo lo pone todo en su justo lugar : A veces es así, otras, tarda tanto que el paisaje existencial de cada uno parece que pierde toda señal de dibujo y confunde trayectorias. Hay autores y detractores. Pero el instinto, sobre todo el salvaje, no acostumbra a fallar.

El mundo puede avanzar a pasos agigantados, ofrecernos todo tipo de oportunidades que parapeten el fondo de las cosas. De tontos está el mundo lleno. De mentes sin ejercitar, mucho más. Lo cómodo y la mediocridad se unen con excesiva frecuencia : Parece que está bien, que no pasa nada, o que pasa lo que tiene que pasar. Retrocedo unos cuantos años y recuerdo la figura de Mario Conde. El éxito personificado. Las camisas impecables de cuello redondo. Los gemelos, la gomina. No era un cantante, tampoco un actor, llegó a ser el famoso por excelencia y el modelo empresarial a seguir.

Lejos. Llegó lejos antes de que sonara el pistoletazo de una maratón descomunal. Corrió. Estudió. Escaló. Y llegó. Quizá llegó lejos demasiado aprisa mientras en aquel ascenso se alejaban de él.

“Es un hombre inteligente y en este país se mete en la cárcel a los hombres inteligentes”…Cierto. Para alguien como yo, que atendió y siguió su trayectoria por instinto, era una incógnita. No suponía un modelo a seguir pero sí un hombre merecedor de atención. Leía la prensa. Interpretaba más o menos. Recuerdo que llegué a comprarme periódicos de todas las tendencias para leer, leer, y sacar la media. Le seguí.

Grandes conversaciones, inútiles opiniones y tremendas discusiones. “Más dura será la caída”, recuerdo esa frase. La escuché miles de veces. En boca de personas de todo tipo. De derechas, de izquierdas, centristas, anarquistas, verdes, apolíticos…todos hablaban de Mario Conde. El linchamiento fue fácil , estuvo servido. Empezó a ser un modelo para mí el día en que ingresó en prisión. Tieso, recto, mirando al frente.

De Obama se dice que no durará mucho. Que se lo cargarán, como a Kennedy. Su seguridad cuesta cincuenta mil dólares diarios. Esa cifra me tranquilizó. Aznar ha declarado hace pocos días en la revista Vanity Fair que Obama es un “exotismo histórico”. Semejante definición en boca de quien a pesar de haber gobernado España ya no es nadie, refleja con toda claridad el instinto y la casquería del alma del fracasado, el rencoroso, el sucio, el dolido. No hace mucho, el periódico el Mundo se atrevió a publicar un disparate digno de la envidia del peor. Que Mario Conde se arrodilló ante el ex vicepresidente Alfonso Guerra pidiéndole perdón por todo lo que supuestamente le pudiera haber hecho en el pasado. Esa es una noticia sucia, procedente de la misma casquería de Aznar. Escribí sobre ello en tono de guasa, pero se me olvidó detallar algo: Seguramente Guerra, en su sueño y trance, alteró el hilo musical del ave, y en plena alucinación auditiva, escuchó cantar: “Dónde vas, Alfonso Guerra? Dónde vas, triste de ti ..? A soñar con Mario Conde, que hace tiempo no le ví, que hace tiempo no le ví …”.

Pueden inventar mentiras, pueden traicionar a la propia traición. Pueden hablar y decir todo aquello que en forma de puñal por la espalda suponga las justificaciones supuestamente necesarias para crear un lugar que no corresponde y que no existe. Hay hombres en los que se cree. Hay hombres que provocan al instinto. Por su saber, por su actitud, por su línea de conducta. Yo creo en Obama. Yo creo en Conde. Y me atrevo a compararlos en instinto. Del mismo modo que un animal defiende a sus crías sin conocimiento, existen hombres para la eternidad. Se huelen. Se sienten. Se siguen. Estoy esperando, nada más. España encarceló a un hombre inteligente, porque en este país, se mete en la cárcel a los hombres inteligentes. Pero los hombres inteligentes se hacen sabios estando presos. Investigan su interior. Abandonan lo exterior. Se quedan sólos, y a partir de ahí, se recomponen. Resurgen de las cenizas. Mario Conde tiene un lugar en el mundo. España se lo debe. Yo, únicamente por instinto, espero poder contemplar una nueva ascensión. Ignoro con qué forma , pero sé con qué fin. Es un hombre necesario.

Viernes, 09 de Enero de 2009 17:55 Consuelo García del Cid Guerra #. sin tema

LAS RAZONES DEL RECUERDO: GRACIAS, TEDDY BEYOND

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“De esto sale una novela, y sería un best seller”, “Esto dá para escribir un libro” …son frases muy comunes que se pronuncian con gran convencimiento. Es falso. Creemos que un episodio distinto, un romance, una persona o cualquier situación que altera lo cotidiano, se puede convertir en novela. No. Sólo quien escribe lo sabe.

Es el tiempo quien dá o no valor a lo vivido. Secuencias muy cortas pueden llegar a tener un gran peso treinta años después. Un largo matrimonio quebrado, nada. Es nuestra memoria y nuestro particular sentimiento quien guarda esos tesoros de forma inconsciente, y permanecen o no, dependiendo del tiempo. Las razones del recuerdo forman parte de la historia individual de cada uno.

Yo tenía catorce años cuando percibí por primera vez el talento. Fue durante un fin de semana en un pueblo llamado Sant Pau de Seguries. Era escaladora, la montaña me atrapaba con fuerza, y sobre todo, el peligro. La semana anterior había subido el Puigmal. Decidí descansar en ese pueblo junto con dos amigas, sin planear nada especial. Buscamos albergue y lo encontramos en casa del párroco. Durante el viaje en tren, conocimos a tres chicos, más o menos de nuestra edad. Viajaban, como nosotras, sin rumbo. En los setenta, los trenes eran un lugar de encuentro, protesta y revelación.

Nos unimos, y los seis nos hospedamos en el mismo lugar. Era invierno. Durante la noche, uno de ellos contó que su sueño era ser actor. Parecía un tipo interesante, despierto, lleno de inquietudes. No me fijé en él como hombre. Decidimos hacer una tonta sesión de espiritismo. Entre silencio, oscuridad y risas, el chico insistió en invocar a Marilyn Monroe. Buscó un plato hondo y lo llenó de agua. El plato quedó en el dentro de la mesa. De pronto, él pegó un violento manotazo y el agua cayó sobre su rostro. Gritaba, se retorcía, lloraba. “La he visto, la he visto –repetía- era Marilyn, y estaba podrida, podrida …”. Todos nos quedamos boquiabiertos. Intentamos tranquilizarle, pero no hubo forma. Durante más de media hora continuó llorando y gritando. De pronto, se dio la vuelta, y con un aspecto totalmente sereno y riendo, dijo: “Soy o no soy un buen actor?”. Su interpretación fue estelar. Magnífica. El tío tenía un talento indiscutible. Fue la primera vez que lo percibí. Durante el viaje de vuelta a Barcelona, supe que quería subir al Aneto con él, pero nunca se lo dije. Ese fin de semana y ese deseo me han perseguido siempre. Han pasado treinta y seis años.

Internet tiene sus grandes males y sus sorprendentes hallazgos. Yo estaba escribiendo mi segunda novela a partir de aquel recuerdo. Busqué en google el nombre de aquel chico, al que nunca olvidé. Tenía que ser actor. Pero no. Es pintor. Le encontré, y al contemplar su página web y su fotografía, treinta y seis años más tarde, reconocí en él a ese recuerdo con la misma fuerza de entonces. No sabía cómo dirigirme a él de forma lógica, o por lo menos, correcta. No tenía intención alguna de verle ni de buscar nada más que el recuerdo. Le escribí. El texto fue muy corto : “Dime si recuerdas un fin de semana en Sant Pau de Seguries, hace treinta y seis años”. Al día siguiente recibí , sorprendentemente, su respuesta. Lo recordaba a la perfección, y con la misma intensidad que yo. A partir de ese momento, nos intercambiamos correos. Le expliqué que estaba escribiendo una novela a partir de aquel recuerdo. Le pregunté cómo le habría gustado llamarse, de haber podido elegir. Me dijo : TEDDY BEYOND. Así bauticé al personaje. Los correos que me enviaba, forzando el recuerdo de aquel fin de semana, contando a grandes rasgos su trayectoria vital y su forma de ver la vida, eran tan intensos, tan literarios, que le pedí permiso para incluírlos literalmente en la novela. Yo le iba mandando todo lo que escribía, capítulo a capítulo. Teddy Beyond ya existía, no era un nick ni un seudónimo, era un personaje de novela con una parte de realidad tras el nombre de Teddy, elegido por él y creado por mí. Terminé la novela en un tiempo récord, y jamás lo habría hecho sin él. No nos hemos visto. Sólo hablamos por teléfono en una ocasión, una vez concluída la historia. Quiero darte las gracias, Teddy. Sin ti yo no habría escrito jamás “Las razones del recuerdo”. Jamás. No habría tenido la forma, la historia y el final que tiene. No habría sido nada. Ese libro es tuyo. Teddy Beyond existe. Un libro entero partió de un fin de semana treinta y seis años atrás.

Nunca subí al Aneto. Él sí. Dos veces. Y las dos veces, sólo. La foto que aparece es la del mismo Teddy Beyond en la cima del Aneto. Lo escaló el mismo año en que nos conocimos. Sólo existe un último correo de Teddy que no está incluído en el libro. Es el que aparece a continuación. Me hizo sentir la grandeza de la vida y la utilidad de Internet cuando los hombres de bien lo manejan para causas importantes. Gracias, Teddy. No sé si subiremos alguna vez al Aneto, pero queda pendiente.

 

Consuelo,

 

El final me ha dejado bien. Es un final de los de verdad, porque no se deduce hasta el último renglón. Después de leerlo mis labios han esbozado una sonrisa cómplice, al ver que, en él, Carlota renace en la cima de sus anhelos, mientras que, simultáneamente, amanece y la historia, como si de un boomerang se tratara, vuelve por sí sola a su origen, tal vez, también su destino.

 

Es un final optimista para un relato que traza un enorme looping para dar a Carlota una nueva oportunidad para atraparse a sí misma, conciliar su memoria y recuperar sus recuerdos felices.

 

Reconozco, entre los personajes centrales de la narración, una reencarnación trinitaria, en la que la protagonista, aferrada al timón de su destino, recorre sus encuentros y recuerdos, trasformándolos, hábil y tenazmente, en las estrellas polares, que le van a orientar e iluminar en su particular singladura, surcando las aguas de la memoria, con rumbo decidido, hacia las razones de su propio recuerdo.

 

Me ha gustado. Pienso que es una historia bien construida, con una estructura sólida y real.

No te daré una opinión basada en los formatos, aspectos textuales, gramaticales o literarios, ya que me faltan referencias externas y por otro lado no me interesan en exceso. Dejo esa farragosa misión para la Comisión de Lectura y tu Agente Literario, que a ellos, por lo que me cuentas, estas cosas les entusiasman mucho más que a mí.

Te daré la modesta y cercana opinión del lector, atípico, y singular, -al tiempo que personaje y crítico de excepción-,  en que me has convertido, cuyo privilegiado y especial estatus me ha permitido penetrar en el escenario del texto, por la puerta principal, y relacionarme con los personajes y la atribulada protagonista, con la naturalidad propia que te asiste en aquellos ambientes que no te resultan ajenos.

 

Es una historia que, a todas luces, resulta autobiográfica, vital y simbolista, a la que no le falta, ni le sobra ningún ingrediente: Adolescencia, Colegios de Monjas, Vida Matrimonial, Trabajo, Política, Ocasiones Perdidas, Valor, Deseos, Frustraciones, Canciones, Poemas, Amor, Desesperación Vida, Muerte y Reencarnación para llegar a ser, de modo sobrevenido, una historia enteramente veraz y creíble.

Es una historia que enlaza con “Te la quitaré aunque esté muerto” en muchos aspectos formales y argumentales. Quien la haya leído puede adivinar que Alba y Carlota son almas gemelas y que ambas historias podrían convivir ensambladas, sobrepuestas o contenidas una dentro de la otra, como si de una matrioska rusa se tratara.

 

Sospechaba, que Sandrine, y Teddy iban a acabar unidos, por los rastros que Carlota va dejando en el relato. Lo que no esperaba es que el círculo se acabara cerrando herméticamente, y mucho menos en el escenario símbolo de la narración. Sorprendente.  Magistral.

La sonrisa cómplice que me arrancó el final de la historia se esbozó sola. Como si hubiera sonreído alguien por mí, antes de tiempo, décimas de segundo antes de que dedujera que era Carlota quien renacía tras su triple voltereta mortal, desafiando a la memoria, el destino y las razones del recuerdo, a las que, por fin, da alcance.

 

Hasta la fecha nadie me había preguntado nunca como me gustaría llamarme en caso de no llamarme como me llaman. Pensaba que nunca nadie me haría esa pregunta. Ahora sé porqué un día pensé que me gustaría llamarme Teddy Beyond. Ahora sé la utilidad que, ese deseo esquizofrénico, absurdo y olvidado, tenía destinada. Todo círculo siempre acaba cerrándose.  Ahora ya sé quién es Teddy Beyond y que mi invención ha devenido realidad, provocando a la fantasía.

 

Me honra y me halaga que te intereses por la opinión de este humilde lector que, caído del tiempo, anda semi-oculto por las entrañas de tu novela.

 

Me complace que alguien me evoque, o tal vez invoque, mediante la tenacidad quimérica de su recuerdo y me cace, al vuelo, en un cielo casi vacío, en el que, ya pocas veces, alzo el vuelo.

 

Me emociona compartir contigo la fascinación por las heladas cimas de las altas montañas. Demostrados lugares mágicos, donde pueden devenir muchos principios y finales bajo sus amaneceres y ocasos, indefectiblemente místicos.

 

También a mí me enternece escuchar Angie. Cuando lo hago, esté donde esté, una llovizna delicada y densa, como la garúa, rocía mi alma, mientras que mi cuerpo, en una dulce y consentida deriva, se deja arrastrar y mecer por la suave corriente del río de la memoria, bajo la sombra de los recuerdos, que desde ambas orillas, sonríen cómplices, al verme pasar flotando feliz sobre las aguas.

 

Me alegro que hayamos vivido juntos una historia real dentro y fuera de tu libro, de haber recorrido los mismos lugares, de haber despertado en la misma ciudad, en el mismo momento. Me alegro de que hayamos coincidido de nuevo y que el recuerdo nos haya convertido en almas reincidentes, renuentes al olvido.

 

Durante estos días me he dado cuenta de que llevamos prendidos del hilo de nuestro recuerdo un pedacito de cada uno de nosotros, de una densidad mucho mayor de la que, posiblemente, ambos pudiéramos saber, pensar o creer.

 

Ha sido una gran alegría y un placer reencontrarte. Saber que todavía estás. Comprobar que todavía estoy.

 

Saluda de mi parte:

 

A Carlota Escosura Gómez de Velasco: La perseverante y tenaz Ave Fénix,

A Teddy: El idealizado y guadianista arcángel, faro en la oscuridad y puerto en las tempestades.

A Sandrine: Hada valiente, fraternal y sacerdotisa transmutadora de cuerpos y almas,

Al deleznable Juan. Que, quien a hierro mata, a hierro muere,

Al ambicioso Alfonso Pinto. Que le vaya bonito con Lucy in the Sky,

A Mamá y a Tía Connie. Que sean felices,

A las muñequitas de salón del Sagrado Corazón,

A las Teresianas,

A las hijas de las porteras,

A a la gamberra de Enma y su adorable: “Abuelita de los botellines”,

A las castradoras Madres Adoratrices. Para que Dios las perdone,

A la hermana Soledad,

A la dulce Mar González Presto, 

A los Rollings,

A la imputrescible Marylin. Que no me lo tenga en cuenta,

A Penélope,

A Salvador Puig Antich,

A Alaska,

Al los camareros del Zurich, el London, el Enagua…,

A los comisarios de via Laietana.  Perros de la aborrecible mazmorra de la que, casi todos los que no nos quisimos conformar, tenemos recuerdos tan indelebles, como ingratos,

Al perverso doctor Canals,

Al General no le saludes, porque él tuvo la culpa de casi todo lo malo que nos pasó y, sobre todo, de lo que no nos pasó,

Ah! Y sobre todo no te olvides de saludar a la cima del Aneto. Por favor, dile que, antes de morir, quiero volver a verle. Que quiero contarle una historia que seguro que le enternecerá.

 

Salúdalos a todos………Y diles que yo también soy de verdad, de auténtica carne y hueso.

 

Que tengas mucha suerte con tu libro y que el talento, ese que dices que tenemos a medias, no te abandone nunca.

 

Siempre tuyo,

 

Teddy Beyond.

 

 

Sábado, 10 de Enero de 2009 17:34 Consuelo García del Cid Guerra #. sin tema

EL PERFUME

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Hay muchas formas de separarse. Tomar esa decisión cuesta mucho. La sensación de fracaso es demoledora. Si se tienen hijos en común, se convierte en un drama. No sólo por el hecho de romper una unión que parte en dos la familia, los hijos y las casas …no. Separarse es sufrir. Aunque no le quieras ya. Aunque ver su cara te produzca terror, asco, indiferencia o nada. Admiro a las mujeres que supieron negociar correctamente sus divorcios. Yo no supe. Lo hice mal, rápidamente y de forma radical. Mi segundo divorcio fue traumático. Yo tuve que ponerle piso a mi ex marido y pagarle una pensión durante un año. No me importó en exceso. No teníamos hijos en común, por tanto, con tal de no verle más, bien pagado estaba. Pero decidí que a él no tenía por qué salirle gratis del todo. No. Pues va a ser que no, me dije.

Antes de firmar el convenio regulador, le dije al abogado: Puesto quien paga soy yo, la maltratada yo, y quien ha decidido separarse, yo, esto no va a quedar así.

El hombre me miraba como esperando una gran putada.

-“Exijo una cláusula en el convenio que diga lo siguiente: Mi ex marido estará obligado ante la ley y durante el resto de su vida, a proveerme del perfume que uso. La marca es Aromatics Elixir de Clinique, y acostumbro a gastar una botella pequeña cada tres meses. Por tanto, deberá hacerme llegar mensualmente y por correo postal un frasco de perfume hasta el final de sus días o de los míos. Si no lo hiciera, podré denunciarle”.

-En toda mi vida profesional he escuchado nada semejante.

-No me cabe duda, respondí.

-Es eso realmente lo que usted quiere?

-Eso es lo que quiero

-No me costará convencer a mi cliente, creo que puede darlo por hecho.

El letrado sonreía. Mi ex marido lo firmó.

Lunes, 12 de Enero de 2009 18:01 Consuelo García del Cid Guerra #. sin tema

SUEGRA Y NUERA-NUERA Y SUEGRA

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Lunes, 12 de Enero de 2009 20:53 Consuelo García del Cid Guerra #. sin tema

martes

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Desnudaremos juntos al fantasma preciso

A todas las injurias que pretendan pasar

La luz de las esposas , los novios de la muerte

La teoría práctica desde el otro lugar

El lado de lo cierto, la justicia real

Lo mejor de los sueños que quedan por soñar

La longitud de un sabio , mi próxima vejez

Tu juventud divina tratando este camino

Donde estés estaré

Tu nombre de país , mi sentido real

Te seguiré hasta el limbo

Recorreré el infierno

Las estelas de luz y el suelo de neón

El lamento del loco

La verdad del borracho

La córnea del perdido

Y el palacio real.

 

Martes, 13 de Enero de 2009 14:22 Consuelo García del Cid Guerra #. sin tema

HECHO, DERECHO, MORAL Y CODIGO PENAL: LA ESTAFA MADOFF

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Madoff no entrará en prisión. El prestigioso ejecutivo acusado de estafar a inversores de todo el mundo, seguirá, al parecer, en libertad. La estafa del siglo no quedará impune, pero el ancianito Madoff no está entre rejas.

En España nos escandalizó la libertad de un terrorista responsable de veinticinco asesinatos , condenado a tres mil años de cárcel, que cumplió sólo dieciocho y amparado por el Código Penal , en un estado que se llama de Derecho, salió en libertad.

A mí me producen vergüenza ambos casos. A mí no me hacen comulgar con ruedas de molino asuntos de semejante envergadura disfrazados de razón de Estado  y amparados en el Código Penal. Hecha la ley, hecha la trampa. Pero esas leyes y esas trampas son para personajes como el gran Madoff, no para el descuidero, choricillo o ladrón que anda mangando teléfonos móviles o carteras. Se supone que debemos entender las leyes, respetarlas y acatarlas, nos gusten o no, puesto que leyes son. Se supone, al parecer, que quienes no las compartimos es porque no queremos entender ni comprender. Y parece, además, que ese hecho nos coloca en una posición complicada como minoría tocacojones, ignorante y molesta. Yo molesto y puedo tocar mucho los ovarios y los cojones, pero no soy ignorante. A mí no me la dan , ni el Estado ni el Código Penal. Que Madoff campe por sus fueros como un ciudadano más, es una vergüenza . Que un tipo que supuestamente ha estafado a medio mundo, entre en ese “amparo”, es tan inmoral como indiscutible ante las leyes vigentes. Sobre todo, mientras el resto de los delincuentes se comen talego en un juicio rápido de diez minutos donde se administra el dolor con una facilidad pasmosa y se priva de libertad por delitos que no llegan ni a un trozo del papel higiénico del tal Madoff, con o sin mierda.

La libertad de este estafador apesta. Los leguleyos pueden argumentarla, sin duda, con la ley en la mano. La trampa es de puta madre. Las leyes, de puta pena.

Qué piensan los reclusos de una prisión al respecto? Porque en el trullo, los presos son mayoría. Qué argumentos de reinserción, moral  y estructura social se cree que pueden ser transmitidos a los que cumplen condena ? …los vigentes, los legales, sin duda, pero es que no les van a creer. La cárcel ya es de por sí una escuela delictiva , un lugar donde cumplir la pena con pena, pena de la de verdad. Si fuera, desde el orden y la supuesta lógica, contemplamos cómo queda en libertad el estafador más grande del siglo, ningún cursillo, libro, argumento ni charla tendrá peso alguno en la conciencia del delincuente.

La libertad de Madoff es legal pero inmoral.

Porque no nos engañemos, que no es lo mismo Bob Dylan que Los Chunguitos, como no lo es una eminencia del derecho penal (de pago) y un abogado de oficio (gratuíto).

Paga el pobre, como siempre. Gana el rico, como nunca.

 

 

Martes, 13 de Enero de 2009 17:01 Consuelo García del Cid Guerra #. sin tema

de lo público, lo privado y las grandes confusiones

Alguien con quien compartí durante muchos años la vida, me decía siempre que hay que distinguir entre “lo público y lo privado”. Era una de sus grandes frases. Necesité catorce años y mucha terapia para comprender por qué lo decía, y por qué me lo transmitía con una insistencia enfermiza. En lo privado, era un verdadero cabrón. En público, el hombre más encantador de la tierra.

Revelar lo privado en público, cuando se trata de asuntos feos, está mal. Muy mal.

Pero tampoco por el hecho de no hacerlo, la persona afectada debe quedar como una imbécil, gilipollas manifiesta y colocada en un lugar o condición que no le corresponde.

Soy mujer. Tengo cincuenta años y todavía algunos hombres me miran por la calle.

Hace muchos años que nadie me trataba como al llamado sexo débil. Soy una mujer fuerte, y el sexo pertenece a mi vida privada. Nunca lo he aireado ni tampoco he jugado a la provocación guarra con nadie y en ningún lugar: Ni virtual, ni real.

No necesito aventuras ni romances porque vivo enamorada. No necesito buscar hombres porque ya encontré al mío. No me gusta el mundo femenino supuestamente liberado que entiende como liberación la vulgaridad, bajeza, lo soez. No me gusta ese mundo que entiende por igualdad el hecho de aceptar un trato que hasta no hace mucho sólo se dirigía a las prostitutas de profesión. No soporto la ordinariez. No tolero la doble moral ni la hipocresía, confundidas en toda su bajeza por falta de criterio, principios y dogmas.

Hace muchos años, he dicho, que nadie me trataba como al llamado sexo débil, y nunca, nunca en mi vida, me habían tratado como a una puta. Ayer sí.

Ayer me trataron como a una zorra, lagarta, buscona, putón verbenero, calienta braguetas. Y aunque respondí, desde el primer momento, diciendo que no soy de ese tipo de mujeres, la persona insistió. Al responder de nuevo que no tengo nada que ver con semejante perfil, la persona se disculpó en dos patadas diciendo que me había confundido con otra persona. Ayer me sentí agredida, vejada, insultada y dolida. Nada en mi trayectoria, testimonio o postura, ha dejado entrever jamás que se me pueda confundir con una mujer que anda buscando sexo guarro , hombre, marido o rollo. No existe en mi vocabulario, refiriéndome a mí misma, expresiones como “chuparte la polla”. No existe en mí la capacidad para entrar en juegos sexuales virtuales: Siempre termina resultando un juego peligroso y ninguna amistad. Escuché no hace mucho una grase magistral : “Estamos en una edad muy mala para el enemigo”. Es verdad. Yo estoy ya hecha. Madura. A mí no me falta al respeto ningún señorito tronera, sea quien sea y venga de donde venga. Si me lo dice en directo, aunque del rey se tratara, le suelto dos hostias. Me lo han dicho por escrito. Respetaré esa privacidad documental. Y desde este espacio, que es mío, hablo de lo que me viene en gana. Y mis ganas, hoy, son pocas. Me siento profundamente dolida.

Jueves, 15 de Enero de 2009 14:01 Consuelo García del Cid Guerra #. sin tema

CREDO

CREDO

 

He creído en la luz hasta cuando no era

Ni camino ni guía ni salida

Siquiera.

He seguido hacia atrás buscando una costilla

Los agujeros rotos, los sacos de fracaso

Las quimeras del rato en que todo caía

Por encima de todo, las lágrimas y el número

Necesario al instante para recuperar

Ese lugar pequeño entre la vida

Esa forma privada de apostar.

Me decían : Tú puedes, lo hiciste muchas veces

Tú puedes ahora y casi lo puedes, ya,

Sube al potro cansado de todo lo imposible

Cárgate en la pistola ese fuego de más

Cuéntales lo que sabes, lo que engañas, el todo,

De tí evita ese nombre por detrás del telón

Háblales sin parar, sigue en tu línea, borra,

Marca esa carta, otra, por la siguiente. Más.

Hoy he visto la luz que retirábamos

Y al sastre del delito que me enseñaste a ver

Sin mirar el perfil ni preguntar a nadie

Cuando sólo tu y yo entre el mundo y sin sábanas

Cuando sólo eras tú. Cuando te amaba yo.

Cuando todos los días nos marcaban las horas

Cuando se acabó el tiempo

Cuando tu brazo enfermo se enredaba en el mío

Cuando te obligué a ser

Cuando me derramaste

Cuando sólo era yo. Cuando tu lengua rota

Cuando nada contaba excepto amanecer

Cuando el efecto muerte se deshizo en el lodo

Cuando me caí yo

Cuando me preguntaban si tú eras mi esposo

Cuando tú asegurabas que era yo tu mujer.

De todo aquello queda una cuartilla breve

Ya sabes, esos papeles gruesos que te dicen adiós

Dos fechas, tu nombre en letras negras, como un himno

Y ese toque de queda , tu memoria, mi vida,

La tuya que fué nuestra sin carne derramada.

Quedó pendiente un vals y el resto, incluso

De una conversación .

Hoy he visto el regreso de los pájaros pegados al calor

A medias el otoño , y aquel gesto

En tu mano cubriéndote del sol. Sé que has llegado.

Esa íntima luz , inevitable, es mía.

Es mía, y la conozco sólo yo.

 

Viernes, 16 de Enero de 2009 10:55 Consuelo García del Cid Guerra #. sin tema

GRACIAS

A todos los que me ayudan

A todos los que me apoyan

A mi familia

A mis amigos

A todos los que me conocen

A los que sin conocerme me apoyan

GRACIAS.

Domingo, 18 de Enero de 2009 22:15 Consuelo García del Cid Guerra #. sin tema

http://www.youtube.com/watch?v=NhTUT_Kqb0w

Tengo el ansia de la juventud 
tengo miedo, lo mismo que tú
y cada amanecer me derrumbo al ver
la puta realidad.
no hay en el mundo, no
nadie más frágil que yo.

Pelo acrílico, cuero y tacón
maquillaje hasta en el corazón
y al anochecer vuelve a florecer
lúbrica la ciudad.
no hay en el mundo, no
nadie más dura que yo.
ah, ah, ah, ah!
debo sobrevivir, mintiéndome.

Taciturna me hundí en aquel bar,
donde un ángel me dijo al entrar:
"ven y elévate como el humo azul,
no sufras más amor"
y desgarrándome
algo en mi vida cambió.

Sobreviviré,
buscaré un hogar
entre los escombros de mi soledad.

Paraíso extraño,
donde no estás tú,
y aunque duela quiero libertad
aunque me haga daño.

Ah, ah, ah, ah!
debo sobrevivir, mintiéndome.

Taciturna me hundí en aquel bar,
donde un ángel me dijo al entrar:
"ven y elévate como el humo azul,
no sufras más amor"
y desgarrándome
algo en mi vida cambió.

Sobreviviré,
buscaré un hogar
entre los escombros de mi soledad.

Paraíso extraño,
donde no estás tú,
y aunque duela quiero libertad
aunque me haga daño..
Mónica Naranjo
"sobreviviré"
Martes, 20 de Enero de 2009 12:50 Consuelo García del Cid Guerra #. sin tema

Z

Cuando pierda todas las partidas
Cuando duerma con la soledad
Cuando se me cierren las salidas
Y la noche no me deje en paz

Cuando sienta miedo del silencio
Cuando cueste mantenerse en pie
Cuando se revelen los recuerdos
Y me pongan contra la pared

Resistiré erguido frente a todo
Me volveré de hierro para endurecer la piel
Y aunque los vientos de la vida soplen fuerte
Soy como el junco que se dobla pero siempre
Sigue en pie

Resistiré
para seguir viviendo
Soportare los golpes
Y jamás me rendiré
Y aunque los sueños
se me rompan en pedazos
Resistiré

Cuando el mundo pierda toda magia
Cuando mi enemigo sea yo
Cuando me apuñale la nostalgia
Y no conozca ni mi voz

Cuando me amenace la locura
Cuando mi moneda salga cruz
Cuando el diablo pase la factura
O sí alguna vez me faltas tú

Resistiré erguido frente a todo
Me volveré de hierro para endurecer la piel
Y aunque los vientos de la vida soplen fuerte
Soy como el junco que se dobla pero siempre
Sigue en pie
 
Resistiré
para seguir viviendo
Soportare los golpes
Y jamás me rendiré
Y aunque los sueños
se me rompan en pedazos
Resistiré

(Letra de La Calva y Toro)


Martes, 20 de Enero de 2009 19:48 Consuelo García del Cid Guerra #. sin tema

miércoles

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Mohamed Chukri fue el más grande escritor de Marruecos. Aprendió a leer y a escribir a los 20 años. Era un niño de la calle. Su obra “El Pan Desnudo”, dio la vuelta al mundo y se tradujo en todos los idiomas. Maldito y prohibido en su país. Persona y escritor incomprendido. Decía Chukri:

“La palabra “éxito” me recuerda siempre a una sonrisa forzada y frívola o a un negocio lucrativo engañoso. No quiero hablar de éxitos, atentan contra mi ambición” .

Mantuve con él una corta , muy corta conversación hace ya muchos años. Me enseñó a seguir viviendo cuando yo no tenía ganas de vivir. Me alzó. Y en ese alzamiento moral supe que ningún camino sería sencillo. No por la existencia en sí, sino por el verdadero valor del NO.

Decía, también Chukri en “El Pan Desnudo” : “Como otros creyeron en la existencia de la Atlántida, yo creo en la existencia de Tánger. En esta ciudad , el hada tenía una varita mágica llamada Osadía”.

En esa ciudad se concentraron todos mis sentimientos. Los pequeños, los grandes, los buenos, los malos. A esa ciudad acudí por amor. Y por amor me despojé de todo lo material hasta quedarme desnuda. Sólo estaba yo, pero no me buscaba. No quería sufrir.

Quería borrar el dolor en busca de otro distinto, y el dolor no se borra. Hay que sentirlo y padecerlo para que resulte purificador. No pretendía ser entendida, sólo respetada. Esa ciudad es mi cielo protector. Tiene una luz única, cercana al alma, casi se puede tocar. Desde el Hafa se contempla el estrecho y allí me he sentido parte del mundo.

-No soy un ejemplo, sólo soy posible.

Hablo desde la verdad, siento el peso exacto del corazón aunque no me acompañe la razón. Soy un sentimiento probado, dejo el testigo y acudo en busca de todo lo imposible. Soy sospechosa.

Miércoles, 21 de Enero de 2009 16:43 Consuelo García del Cid Guerra #. sin tema

EN EL NOMBRE DEL PADRE

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Cuando me duerma yo recordaré tus manos
cuando me ría aún te puedo ver reír
por mucho tiempo y medio siglo conseguido
ninguna tumba te ha podido sepultar.
Cuando me aturden las palabras yo te miro
le doy la vuelta a tu anillo de señor
sueño contigo y la enseñanza de tu estirpe
salto de pértiga, al vacío y salto libre
una voz que no se extingue, una razón
sobre la sangre que está en mí.
Cuando oscurece sobre todo lo que existe
cuando no hay tarde y nunca es tarde para mí
guardo tu vaso como un cáliz que te aguarda
con la savia de la entraña y tus últimas palabras
mientras se me durmió el tiempo
en una canción de cuna antes de poder crecer.
Me diste vida, y para mí elegiste un nombre
toda esta cuesta tan difícil de escalar
me has enseñado en poco tiempo las razones
me revelaste el azul del verde mar
y aún agotada sobre toda la corriente
con tu pasado, presente
sigo siendo yo, papá.
Jueves, 22 de Enero de 2009 14:25 Consuelo García del Cid Guerra #. sin tema

VIERNES

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Un algodón de hierro y mi sonrisa de cristal

Una morada roja izquierda y nata por montar

La cumbre de una duna entre cimas de protesta

Nada cambió en realidad

Todo mantiene la siega de los que saben guardar

Esa mentira de goma mantenida en el costal

Caliente fuego deforme , venda negra

Corredor

Glorieta sobresaliente junto al sastre de las cosas

Gusano de luz escrito

Miembro de la fantasía, última gota de pus.

Vendada como una momia pero viva en el jamás

Persigo al duende de un bosque donde se perdió el collar

Las cuentas de la memoria y un esqueleto de hielo

En mi cabeza el sombrero que pusieron los demás

Vigilia, asombro y tormenta

Deliciosa reverencia

Granizo verde , esperanza

Cuerpo humano el interior, la sombra

Del avanzado es una Biblia por leer

Animal desdibujado, hiena, secreto y león

Mi gacela se ha acostado en un sueño acogedor.

Bendito el día siguiente, ojalá te encuentre aquí

Por todos esos abrazos tengo de noche un vestido

De novia, gala y recibo para todos los que son

Acuso la soberana reina de la sensación

Perceptible solo dentro en una caja de recuerdos

Ovalo de mi sustento

Imagen de ese contento incienso rociado entre los dedos

Que ahora cruzo por la paz.

No rezaré verso alguno, no entraré en el lado oscuro

Ni yo, ni nadie, ninguno

Nada más que lo que soy.

Viernes, 23 de Enero de 2009 11:54 Consuelo García del Cid Guerra #. sin tema

http://www.youtube.com/watch?v=s-WAxtryjyo

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La casa del poema abandonada por error. La palabra definida

Ningún otro lugar. Nadie es el mismo. Hoz y martillo

Compás del símbolo. Cuadrada la distancia y detenido el camino

Sensible redondel que no es el mundo. Esfera lineal

Renglón torcido. Voy

A repetir la inmensidad del gran señor

No tengo dios, sólo un corral donde las bestias

Comen de ese mismo rancho aquí

No duele el sabor pues sabe a mí

No correré el velo del adiós en tus cortinas.

Esta ventana es transparente, grande y limpia

Pasa el bandido, el tremendo impostor, el equilibrio

Lanzador de puñales al vacío

Hada del bosque, elemental espíritu. Elfo.

Los hombres buenos , verdaderos mendigos

Luces de cera . Iglesia farisea.

Código falso de ausente arrepentido.

Sábado, 24 de Enero de 2009 16:04 Consuelo García del Cid Guerra #. sin tema

AVE

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Un ruiseñor entrenado anda jugando a los dados para descubrir el seis

Y aún así quiere ser pájaro , volar sobre los tejados y se ha negado a perder

Consiste tanta insistencia en las alas que se encuentran pegadas a un tronco frágil

Hoy aquí y mañana, qué. Recurre al trino agotado , ronco, terco y falseado

Para ser hombre a la vez. Humano que nunca vuela, ave que jamás se piensa

Horizonte arriba abajo desde los ojos del pez. Besándonos y besado

Cumpliendo cien penitencias nunca delante del juez. Persiste grande y perdido

Tranquilo y acogotado a las plumas que se ven. Es muy pequeño en la mano

Es enorme cuando sube, se ha sentado en la galera del  pirata

Se lo comen los gusanos y el antifaz de las ratas , será pasto del veneno

Asustado entre los truenos de la peor tempestad. Sucede cuando amanece

Y a la primera luz tiende ese pequeño aleteo del final por no morir

Ni muerto podrá ser hombre y el ser que quiso volando recorrer un horizonte

Que nunca jamás se ve.

La voz de las golondrinas que tuvo príncipe azul

La palabra recorrida , calla y vuela relamida sobre un tajo accidental

Sin dueño pero con lágrimas del hombre que tanto amó

Por amado un relicario y el ruiseñor disecado en un cuadro del salón

La aguja que lo sostiene, muerto y frágil por querer

Un fetiche más sin nombre, adorno condecorado sin país , sin mar ni edén.

Hoy escaparon los loros que repiten incesantes palabras de los demás

Ni siquiera saben nada , no pueden contar la historia de quien dejó de volar

Sin embargo han recogido cinco huevos de coral. En un radiador muy viejo

Con el calor de los niños se incuba el ave hacia atrás

No le importa dónde estuvo

Los dados ni tienen número

Pero juegan a ganar.

Sábado, 24 de Enero de 2009 17:22 Consuelo García del Cid Guerra #. sin tema

ALEXIA: CIRUGÍA ÉTICA

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“Web de Informativos TV5-. Se llama Alexia Pardo, tiene 29 años y es la primera transexual que recurre al Tribunal Constitucional para evitar “una violación de un derecho fundamental”. Alexia se llamaba Alejandro cuando se divorció de su mujer y ahora la Audiencia Provincial de Lugo ha restringido las visitas a su hijo. Alexia sólo ve al niño tres horas cada quince días, “igual que si fuera una delincuente”. La sentencia argumenta su decisión en la “inestabilidad” del progenitor”.

Apareció ayer en “La Noria” relatando su tremenda situación. No tiene que demostrar su paternidad, no. Eso nadie lo pone en duda científicamente hablando : Es su padre.

Aceptamos que una mujer aumente o reduzca el volumen de sus senos, que se levante los glúteos, que cambie su nariz, que se estire la cara, que elimine sus arrugas y su grasa en nombre de la belleza y por su condición sexual. Para sentirse mejor, para seguir siendo joven por fuera o simplemente porque le dá la gana. Eso es cirugía estética.

Aceptamos que un hombre se alargue el pene, se implante pelo, se machaque en el gimnasio para tener un cuerpo atlético, de forma natural o artificial consumiendo fármacos. Aceptamos que se sienta fuerte, joven, guapo. Aceptamos ese culto al cuerpo pasando o no por un quirófano. Eso es, también, cirugía estética.

Trabajamos mucho el cuerpo pero poco la cabeza. Heterosexuales u homosexuales.

Aceptamos, aparentemente, la libertad sexual. Al hetero , por supuesto. Faltaría más.

El hetero digno y sacrosanto padre de familia se puede permitir lo que le venga en gana, dentro o fuera del hogar conyugal. A un alcohólico difícilmente se le discute la custodia compartida. A cualquier hetero, hombre o mujer, con transtorno mental, dependencia de cualquier tipo, con antecedentes penales o incluso cumpliendo condena en prisión, se le permite visitar o ser visitado por sus hijos, haga lo que haga y esté donde esté. Porque es su padre y porque son sus hijos.

Pero a Alexia Pardo, transexual, se la declara inestable por su condición. Simple y llanamente por su condición sexual. Su hijo la quiere, la necesita, es su padre. Y el régimen de visitas que le han otorgado es semejante al de una persona peligrosa, cuestionada y presumiblemente nociva.

Alexia Pardo, como miles de hombres y mujeres, se ha operado. Pero su cirugía no es sólo estética, es cirugía ética, puesto que se siente y es mujer. Y en esa trayectoria dura, desgarrada y vital, sólo puede ver a su hijo unas horas cada quince días. No sólo es injusto, es escandaloso. Es una vergüenza social.

Domingo, 25 de Enero de 2009 16:53 Consuelo García del Cid Guerra #. sin tema

lunes

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Tu media voz serena daba corte a los ríos

mi cintura un canal de recorrido largo
tu sonrisa las teclas de todos nuestros pianos
la calle detenida
tus pasos aquel tráfico
y abejas de ciudad
si miro lentamente tu retrato
alcanzo el tiempo
si subo al tren yo sola
escucho tu sudor.
Se dice que el recuerdo es una tumba
y la presencia. tú.
Yo sé que entre períodos latentes
te adelantas
y sé que sobre todo serás siempre el mayor
por tí detengo el paso de esta tarde
a tí te he dedicado lo mejor
me esperas apoyado en aquel árbol
sin sospechar siquiera
que soy yo.
Lunes, 26 de Enero de 2009 15:15 Consuelo García del Cid Guerra #. sin tema

martes

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Eras tobogán redondo curioseando el azar
miraban todos los niños tu cometa de cartón
se escaparon las sirenas y en el aire sus aviones
escribían direcciones
mapas, teléfonos, notas
sensiblemente las cosas adquirían un lugar.
Casi un pavo real de bronce
como estanque para dos
de la mano como entonces
jugábamos a matar
una goma elástica entre tus pies y los míos
saltamos cuando el envío
que tu paloma entregó. Mira,
se han enroscado las horas
tu tiempo olvida los números
pero sé multiplicarte
me rondas, sabes que tengo
un arcón de los secretos
buhardilla inclinada tuya
armazón de caballero
la dama y el vagabundo
son dos admirables perros
porcelana y sobremesa
debajo dices que pesa
tanto plomo enamorado
nosotros y aquel estadio
donde se aclamó el amor.
 
 


Martes, 27 de Enero de 2009 13:52 Consuelo García del Cid Guerra #. sin tema

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Martes, 27 de Enero de 2009 16:45 Consuelo García del Cid Guerra #. sin tema

EMPRESARIOS

No es fácilmente transmisible, ni siquiera para otro empresario que no pertenezca al mismo sector. Hablar con la competencia en tiempos de crisis, es como jugar en casa. De pronto hasta confías en ellos. No ocultas información, compartes datos y te cuentas penas. No serán tus amigos pero los sientes colegas. Me dijo alguien no hace mucho : “En los negocios, hay que empezar las cosas como enemigos para acabar como amigos”, pero no estoy de acuerdo. Simplemente hay que ser persona antes de imputar sentimiento alguno, ya sea positivo o negativo. Siempre he evitado las cenas de trabajo.

Para mí, hay una hora límite entre la tarde-noche para finalizar. Como cenicienta. Tras toda una jornada, sentarse en una mesa con el cliente puede provocar grandes confusiones. He escuchado muchas veces que los empresarios del mundo de la noche son personas poco recomendables. No lo creo. Pero sí asumo que la noche produce actitudes distintas. El día es suficientemente peligroso para tomar decisiones. En realidad, un negocio no debería ser otra cosa que un acuerdo por ambas partes. Lo que se desarrolla a partir de ahí , entra en terrenos casi siempre desconocidos. No es sólo trabajo. No se trata de hacerlo mejor que nadie, impera el hecho de ser alguien. Y en esa postura arriesgada se cuecen las ollas de la empresa. Quién es el mejor postor. Quién tiene las mejores instalaciones. Quién invita al restaurante más caro.

Ahora es difícil engañarse: La crisis nos delata a todos. Ni siquiera los grandes embusteros pueden seguir mintiendo. Con la verdad por delante se llega a todas partes.

“No tengo liquidez”. “No podré continuar el servicio si no me agiliza los pagos”. El calendario parece que corre más aprisa. Las hojas del almanaque se revelan con tal angustia que parecen los signos de un período menstrual que se interrumpe. Llegar a final de mes es una aventura. Subir o bajar las ventas nos coloca a diario en un parque de atracciones que hace subir y bajar la boca del estómago. Sacas la tarjeta de crédito y tienes miedo al rostro del camarero…le observas, miras sus pasos, te detienes ante la bandejita y respiras con alivio cuando al fin ves el ticket y lo firmas. Piensas cuántas veces a lo largo del día has estampado tu nombre en nóminas, documentos y demás papeles burocráticos. Contemplas ese pequeño imperio que tanto esfuerzo te ha costado construir y sientes que se puede caer. Nadie te levanta por la mañana, te levantas tú. Esperas el nuevo día como una bendición, simplemente para que no sea tu maldición. Mientras, unos autobuses dicen que dios no existe y que vivas la vida. Otros aseguran que dios está a tu lado. Los Hare Krisna vuelven a pasearse por las Ramblas de Barcelona. La mitad de los empresarios acuden al psiquiatra. La otra mitad rezan o apuestan por religiones alternativas. No se sabe en qué creer ni dónde se puede caer. Te sientes aventajado si puedes continuar. No es suficiente, pero es posible.

Martes, 27 de Enero de 2009 17:24 Consuelo García del Cid Guerra #. sin tema

JUAN CARLOS MESTRE

No puedo recordar con precisión el primer día que te ví, pero es como si te hubiera visto siempre. Fue en Amagatotis, durante las primeras tertulias literarias de los recién estrenados ochenta. Barcelona ardía. Aparecían pintores, fotógrafos, escultores, poetas y artistas por todas partes. Todos teníamos mucho que hacer y que decir.

Tú eras el maestro por excelencia. Un juglar único, distinto y auténtico. Transcurrió una juventud comprometida que ha permanecido a lo largo de los años, y son ya muchos, más de treinta. Recuerdo, eso sí, tu despedida en el aeropuerto rumbo a Chile. Las postales y las cartas. Tus poemas y los míos. El premio Adonais. Tu regreso final a Madrid. La casa de Barcelona. La noche de aquella fiesta en que me desmayé en tus brazos, embarazada de mi hijo pequeño. Raúl Núñez me daba aire y tú llamabas al médico. Demasiada noche.

Conservo muchas fotos de aquellos tiempos. Casi todos estamos, excepto Raúl, que se marchó para siempre y nos observa desde las estrellas.

Tu palabra sigue siendo valiosa. No como siempre, creo que más que nunca. Tú lo has conseguido. El compromiso y la postura de la palabra. El poeta. El amigo. La persona

Miércoles, 28 de Enero de 2009 14:35 Consuelo García del Cid Guerra #. sin tema

estoy

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Maldita tú por siempre, harina del costal
maldita nieve blanca de esquiador enfermo
maldita tempestad
azúcar amargado que no compone alba
congelada figura
treinta horas al día no son más
maldita la aventura
carcasa y afonía.Ojeras, vendaval.
Rebozado, garganta
escúchame una vez para empezar
estoy, estoy, estoy
para los restos
te vas, te vas, te vas
corriendo hacia el palacio de cristal
los jardines cerrados
y un candado en el parque
de toda la ciudad.
 
 
Miércoles, 28 de Enero de 2009 14:43 Consuelo García del Cid Guerra #. sin tema

jueves

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-Cometiste un error –dijo- . Un grave error. Has demostrado que el dinero no te importa, y eso, en los negocios, es una señal imperdonable.

-¿Pero qué dices?

-Lo que oyes. Presumes de no tener coche y también de no quererlo. Hablas sin pudor de tus ideas, te pronuncias a favor de causas comprometidas y complicadas, está bien mientras todo va bien, pero ahora ya no.

-¿ A qué te refieres?

-A ti. Me refiero a ti. Parece mentira que con tu capacidad de negocio continúes mostrándote con descaro. No puedes ir así por el mundo, es muy arriesgado. Puede salirte muy bien o muy mal. Ahora no te lo puedes permitir. Sólo te seguirán personas muy determinadas, y esas son siempre pocas.

-Tal vez no quiero otra cosa.

-No te engañes. Quieres lo mismo que todos: Continuar.

-Sí, pero a mi manera.

-Deja de universalizar tu propia anécdota. Los directivos de las multinacionales lo que quieren ver son grandes instalaciones y puestas en escena, no discursos sobre la crisis y planteamientos de negocios alternativos como el tuyo. Te equivocas.

-Te recuerdo que tú y nadie más que tú, me llamaste hace una semana cuando tenías a cien trabajadores amotinados en tu empresa,  no sabías cómo resolverlo, y me pediste ayuda. Y yo te deshice la huelga en diez minutos.

-Sí, subiéndote encima de una mesa como si estuvieras en la película esa del club de los poetas muertos.

-¿Y qué? Lo arreglé. Tú no sabías, no podías, y lo hice yo.

-Reconozco esa habilidad.

-No es una habilidad. Es meterse dentro de las personas, saber y reconocer su problema, mostrarse comprensivo y cercano.

-Eso es válido con la plantilla, pero no con los clientes.

-¿Entonces por qué me siguen los clientes?

-Porque están aburridos. Porque les diviertes, porque tus resultados son buenos al principio pero luego no puedes continuar por falta de liquidez.

-¿Y qué? Cuando eso ocurre, lo digo.

-Sí, lo dices. Otro error. Jamás debes mostrar carencias económicas ante el cliente.

-Con la verdad se va a todas partes.

-No. En los negocios, con la verdad te vas a la mierda. Un empresario lo primero que debe aprender es a mentir. A decir lo que no es, a asegurar que tiene lo que no tiene.

Es un juego y hay que saber estar.

-¿Me estás diciendo que yo no sé estar?

-Por favor … te he visto recitar un poema de Lorca en un curso de formación. Eso no tiene nada que ver con el marketing.

-No es cierto. De todas formas, si el marketing tuviera forma física, yo sería su asesino.

-¿Lo ves? No puedes soltar semejantes animaladas cuando te dedicas a eso.

-Yo digo lo que quiero, hago lo que me dá la gana, y argumento las conferencias como me parece. Y me siguen.

-Te siguen por divertimento, no por el fondo del asunto.

-Oye guapo, yo nunca te he pedido nada, pero tú a mí sí. Te he pasado gran parte de mis contactos cuando estabas seco, y ni siquiera has tenido conmigo un detalle en navidad.

Llevo en esto más años que tú, y no me vengas ahora dando lecciones de nada.

-Es que es muy difícil regalarte algo. No sabía cómo acertar ni qué elegir.

-Ya. Me dá lo mismo, no tiene importancia. Es que no entiendo a qué viene todo esto.

-Acabas de ganar la cuenta de Lax, y no podrás afrontar la financiación.

-Eso no es asunto tuyo.

-Sí que lo es. Mi oferta se ha desestimado, mi estructura es mayor que la tuya y además yo puedo soportar la cadena financiera. Te estrellarás.

-Eso tú no lo sabes.

-Estás loca, eres temeraria. No vas a poder, y lo sabes.

-¿No será que la quieres tú?

-Claro que la quiero. Podemos llegar a un acuerdo.

-Arregla tú los acuerdos con tu plantilla cuando hagan otra huelga. Arregla tu cocina y no me pases tu mierda nunca más, porque no te ayudaré.

-No puedes con ese cliente.

-Eso lo veremos. Lo que me queda muy claro es que lo quieres tú.

-Evidentemente.

-Pues es mío. Lo he ganado yo.

-Lo perderás. Si llegamos a un acuerdo, los dos saldremos ganando.

-No hay acuerdo. Tú a tu casa y yo a la mía. Ha ganado el mejor.

-Tú no eres la mejor.

-Yo lo he negociado y yo lo he ganado.

-Perderás.

-No. Acabas de perder tú.

-¿Yo? Qué coño te crees que he perdido yo?

-A mí. Para siempre.

Jueves, 29 de Enero de 2009 14:08 Consuelo García del Cid Guerra #. sin tema

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La consecuencia del pez
 autor y dueño del agua
tu mirada de alimaña
bostezaba por dormir
y con los ojos abiertos
la piel mojada de un toro
lidiado y muerto en tu casa
alfombra a tus pies
desgana
y la radio a media voz
no había cambiado
nada
un acerico en cuclillas
las agujas escondidas
bordando tu nombre en verde
para que te vuelva el prado
la esperanza de saberte
un poco más desde tí.
 
 
 

 

Jueves, 29 de Enero de 2009 15:13 Consuelo García del Cid Guerra #. sin tema

viernes

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-Voy a cerrar. No me queda más remedio. Declararé la quiebra fortuíta y que vayan todos al fogasa.

-¿Pero no puedes continuar?

-No. Me quedaré con la última facturación y santas pascuas.

-¿Cómo? ¿ Me estás diciendo que no vas a liquidar a tu plantilla?

-Claro que no. Al fogasa, ya cobrarán en su momento.

-Su momento será dentro de un año ¡¡ ¿y cómo esperas que resuelvan su panorama económico?

-Ese ya no es mi problema.

-Claro que es tu problema. Es tu problema y tu responsabilidad.

-No empieces, que te conozco. No me vengas con tus moralinas de Teresa de Calcuta, la realidad es otra cosa.

-No. La realidad es que vas a dejar a muchas familias sin un duro y en la puta calle.

- ¿Y yo qué?

-Ese sí que es tu problema. Pues vende el Mercedes y el piso y la casa del Pirineo.

-¿Que me quede yo sin patrimonio? Estás loca ¡¡

-Eres un cabrón. Te importa una mierda tu gente.

-No son mi gente. Sólo trabajadores.

-Personas, joder. Sabes que no van a encontrar trabajo.

-Pero podrán cobrar el paro, cosa que yo no.

-Tú te has forrado en los últimos años, no es lo mismo.

-He perdido una fortuna en la bolsa. Me estoy arruinando.

-Podrías seguir, lo que pasa es que no te dá la gana.

-En efecto, no me dá la gana, y en mi derecho estoy.

-Sí, claro. A la gente como tú nunca les pasa nada.

-Y a ti, por ir por la vida como vas, te pasa de todo.¿ Qué te crees? Que algún trabajador va a dar la cara por ti?

-No lo necesito. Tengo mi propia cara y la pongo.

-Tú es que no tienes los pies en el suelo, querida. Tu modelo de empresa es muy particular.

-Sí, como el patio de mi casa, no te jode …

-Te empeñas en seguir, y te vas a pegar una hostia descomunal. Tendrás que acabar cerrando como yo y largándolos a todos al fogasa.

-No lo haré. Sabes que no lo haré. Lo que yo tengo, tú no lo has tenido nunca.

-¿El qué?

-Un equipo entregado. Una estructura que curra como nadie y apuesta por la empresa.

-Anda ya … déjate de romanticismos.

-Déjate tú de putadas. Ya hiciste lo mismo con la fábrica de inyección de plásticos. Cerraste por la cara y los trabajadores se plantaron delante de tu casa y llamaron a la televisión.

-Bueno, y qué, aquí estoy,¿ no?

-Sí, pero por muy poquito te vas al trullo, y tienes antecedentes penales.

-Todo buen empresario tiene que tener penales y todo buen caballero español tiene deudas.

-Vete al carajo. A mí no me vengas con tus sentencias y frases lapidarias. Eres un señorito, un facha, siempre lo has sido.

-Anda, anda … que no sé por qué te tengo tanto afecto, que si no …

-No necesito que me quieras. Ni siquiera eres un colega. Tú eres de los que no sobreviven sin pasta, pero yo sí. El dinero no me atrapa.

-Por eso estás como una cabra, querida.

Viernes, 30 de Enero de 2009 13:30 Consuelo García del Cid Guerra #. sin tema

ALGUNOS HOMBRES BUENOS

“Para que triunfe el mal, sólo es necesario que los buenos no hagan nada”

Edmund Burke.

 

Algunos necesitan cualquier tipo de religión para sostener la vida. Creen en algo o en alguien antes de creer fundamentalmente en el hombre. Confunden lo divino y lo humano con cierta facilidad. Nada está escrito y todo está por vivir. El miedo a vivir es un miedo no reconocido. No es el mundo, es el hombre. El hombre y su lugar en la tierra. Depende de uno mismo la forma de existir. Por exigente que resulte estar y ser , siempre permanece la esencia. El pecado no es únicamente un hecho radical que define a la perfección el bien y el mal. En el hombre, la perfección no existe. Exteriormente puede parecer posible, pero jamás por dentro. Nada ni nadie lo puede definir. Nuestro interior es sagrado, y como el alma, invisible. Sostenerse socialmente es lo más simple.

Pero hacerlo desde el interior supone la apuesta más dura y arriesgada. Quién es dios y qué es el hombre?¿ Dónde se encuentra, si existe, la frontera entre el bien y el mal? Cuándo se empieza a ser malvado?¿ Cuánto cuesta ser bueno?

Practicar la bondad nos convierte en verdaderos imbéciles. No por el hecho de hacerlo simplemente, por la razón de ser. Nos convierte en individuos sospechosos, objetos de mofa y befa, incluso en supuestos delincuentes. ¿Tan complicado resulta entender que existen, todavía, personas buenas? No es lo mismo ser una buena persona que una persona buena. Pasa a ser calificado como del “suficiente, aprobado por los pelos” o el “sobresaliente”. Una persona buena es sobresaliente. Adquiere protagonismo antes o después , por sus actos, su generosidad, solidaridad y forma de ser. Nadie nace bueno ni malo. Se hace. Depende de su forma de interpretar la vida, de su capacidad de amar, de su línea de conducta. La conducta del bien es sospechosa. Se piensa que dá para poder pedir. Si pide para otros, será por su propio interés, y en esa confusión se daña tanto que

por descreído que uno sea ante lo divino acaba recordando la historia sagrada y se siente

incomprendido, perseguido, cuestionado y crucificado por aquellos supuestamente creyentes … ¿por qué? ¿Por qué la verdadera bondad nos lleva al lado más oscuro, a la soledad infinita, a la duda permanente?

¿Será que una gran parte de la humanidad piensa que la bondad pura no existe?

¿Quién pone los límites? . Hay hombres que saben vivir sólos. Hay hombres que creen en la esencia y la practican. Hay hombres generosos. Hay hombres buenos. No son curas ni monjas, sólo personas que piensan y sienten de otra forma. No importa su inclinación política, su trabajo, su casa o su forma de vestir. Es el fondo, pero no el abismo.

Sábado, 31 de Enero de 2009 14:41 Consuelo García del Cid Guerra #. sin tema


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